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Varias de las llamadas por falsos secuestros sucedieron cerca de las 5 AM

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Lo primero es no dar datos ni nombres cuando se atiende el teléfono

Suena el telefono y al atender, se escuchan llantos y una voz asegura que se trata del lamento de un familiar o amigo, secuestrado y bajo su poder. Para liberarlo, exige el pago de un rescate en efectivo o la entrega de objetos de valor. Aunque todo es una mentira y no hay nadie privado de su libertad, la víctima cae en el ardid y accede a pagar. Así, los delincuentes se hacen del botín mediante un secuestro virtual, es decir, sin haber retenido nunca a nadie contra su voluntad. Favorablemente en nuestra ciudad ningun caso fue efectivo.

Vecinos alertaron sobre varias llamadas comunicando falsos secuestro, una modalidad de estafa telefónica en la que se hace creer que un familiar ha sido secuestrado y se pide un rescate.

Al menos seis familias de San Pedro recibieron esta madrugada llamados telefónicos alertando sobre supuestos secuestros de algunos de sus integrantes.

En estas llamadas, el que se busca generar una situación de bloqueo y angustia en el interlocutor, y haciéndole creer que un familiar cercano ha sido secuestrado y será torturado si no paga de forma inmediata un rescate.

Los que se hacen pasar por secuestradores hacen una llamada intentando desde el primer momento intimidar a la víctima para que, en un estado de nerviosismo, les facilite más información sobre el supuesto familiar secuestrado y hacer incluso más creíble la situación.

Pretenden con frases como “mamá, estoy secuestrado” o “me quieren matar”, la víctima no pueda colgar para comprobar la veracidad de los hechos y pague el rescate.

Los delincuentes hacen llamadas indiscriminadas, preferiblemente a teléfonos fijos, en el momento en que estas descuelgan les comunican que su hijo u otro familiar está secuestrado.

Cuando una llamada les produce resultados positivos, los delincuentes continúan telefoneando y para intentar darle más credibilidad a sus amenazas, los delincuentes, además de identificarse como miembros de bandas criminales, llegan incluso a imitar la voz de los presuntos familiares secuestrados.

Estas imitaciones duran apenas segundos para evitar que la víctimas, inmersas en un gran nerviosismo por las amenazas recibidas, descubran el engaño.

También recurren a efectos sonoros que despierten terror en los interlocutores y les atenace para inducir a sus víctimas a un bloqueo que les impide comprobar la veracidad de la amenaza y la localización de los supuestos rehenes, a no realizar preguntas para las que los secuestradores no tienen respuestas, a no avisar a la Policía y a pagar cuanto antes.

Los autores de este tipo de estafas prolongan la llamada durante bastante tiempo con el objetivos de evitar que la víctima pueda corroborar la veracidad de la información y conseguir que realice un pago rápido.

Gracias al conocimiento de la ciudadanía de este tipo de «modus operandi» utilizado por los estafadores, no se ha producido ningún engaño en nuestra ciudad.

Aunque en todos los casos se caracterizan por el engaño, es importante saber que las llamadas extorsivas pueden tener distintas características a las que conviene estar atentos para evitar convertirse en víctima.

Los destinatarios del llamado, son elegidos por el prefijo telefónico, lo que les permite determinar una zona.

Otro de los trucos al que recurren los delincuentes es hacerse pasar por un médico o policía que llama para avisar que un ser querido se ha accidentado.

Recomendaciones
Al atender el llamado, no brindar ninguna información personal –ni de familiares– sobre actividades que se realicen o de los bienes que se posean.

En cambio, solicitar a quien llama datos de la persona que alegan que tienen secuestrada: su descripción física, vestimenta, características distintivas, etc.

Si se hacen pasar por médicos, bomberos o policías, es importante pedir que se identifiquen, con sus datos personales, cargo y lugar donde trabaja.

Advertir a los niños en el caso de que estos acostumbren a atender el teléfono, para que no den esa información a desconocidos.

Más allá de cualquier amenaza que se pueda recibir por teléfono, cortar inmediatamente la comunicación, tratando en lo posible, de anotar el número de teléfono desde el cual lo han llamado.

Tratar de ubicar a sus familiares por otra vía. Si no puede hacerlo, comuníquese con otras personas que puedan a su vez ayudarlo a contactarse.