Es extraña la postal que muestra la margen de la colectora de la Autopista, cerca del acceso Presidente Perón: peces muertos a más de cinco kilómetros de distancia de su hábitat natural. La explicación está en el desborde que sufrió la semana pasada el Arroyo del Medio. La gran mayoría son sábalos de tamaño medio.
Si uno pierde de vista lo que sucedió hace apenas una semana, la postal puede resultar curiosa y hasta surrealista: una gran cantidad de peces muertos a la vera de la colectora de la Autopista Arámburu. Y lo que sucedió –y sirve como punta para poder explicar la imagen– fue el desborde del Arroyo del Medio, cuyo curso natural está distante unos 5 kilómetros del lugar donde ahora se observan los cadáveres de peces, en su mayoría sábalos de tamaño medio.
En las redes sociales y en los comentarios de los nicoleños que incluyeron el tema como tópico de conversación hubo quienes especularon con la posibilidad de una mortandad de peces como consecuencia de la contaminación del arroyo a partir del vertido de productos agroquímicos. El biólogo local Jorge Liotta indicó que por el momento la hipótesis más probable es que las muertes se hayan desencadenado por la crecida y salida de cauce del arroyo, sumado a las altas temperaturas de los últimos días.
“Fenómenos semejantes ya han ocurrido en anteriores desbordes de los arroyos, como en el año 2001 en Rojas, Salto y Baradero, en la cuenca del río Arrecifes. Ocurre que el agua contiene un alto nivel de sedimentos arrastrados de los campos por las lluvias torrenciales, lo que conjugado con las altas temperaturas propias de esta parte del año genera una altísima carga bacteriana. Ese altísimo número de bacterias termina consumiendo el oxígeno existente en el agua, ya de por sí bajo por la temperatura; y la falta de oxígeno es lo que provoca la muerte de los peces. Al bajar el agua, los peces muertos o afectados quedan en los charcos y orillas”, explicó Liotta, director del Museo de Ciencias Naturales Padre Antonio Scasso.
De todas maneras, el especialista advirtió que ninguna otra hipótesis –entre ellas, la de la contaminación del arroyo– puede ser descartada, hasta tanto no se desarrollen los estudios que aporten certezas de rigor científico. (Diario El Norte).


