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RAMALLO: Una familia vive en la total indigencia y necesita ayuda

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La situación que están viviendo Sandra Acuña, sus tres pequeños hijos y un hermano de 13 años, es inhumana. Su casa es una casilla de madera y chapas, sin piso ni puertas, y comen por la solidaridad de los vecinos. Ella dice que quedaron en la calle porque fue estafada por su hermano, que le vendió la casa en la que vivían.

Sandra Acuña, sus tres hijos de entre 1 y 6 años y su hermano de 13, necesitan de la solidaridad del pueblo de Ramallo y la región. Viven en una humilde casilla de madera y chapas, que los vecinos les armaron en un terreno de barrio Valle de Oro en condiciones inhumanas, y las necesidades son muchas.

La mujer, rodeada de sus hijos, contó que se quedó en la calle hace un tiempo porque un hermano con el que vivía aprovecho que ella estuvo fuera de la casa por problemas de salud de su hija y se la vendió “por una moto y droga”, aseveró ella ante EL NORTE en la fría mañana del sábado. “Mi hermano estuvo más tiempo preso que en libertad, y en una oportunidad aprovechó que yo estaba en el hospital por problemas de salud de mi nena para vender la casa por una moto y droga. Cuando volví no pude entrar, perdí todo lo que tenía, y quedé en la calle. Ahora estoy en juicio contra él y también de la familia que vive ahora ahí porque lo que hicieron fue una estafa. Encima me tuve que aguantar que me amenacen”, dijo visiblemente dolorida por la situación que están viviendo.

Hasta hace pocos días vivía en la casa de su abuela y desde la Municipalidad de Ramallo le habían entregado un subsidio para poder construir una pieza en el mismo terreno. Pero ese dinero le alcanzó para los materiales, no encontró a nadie que se lo pudiese construir de manera gratuita y no pudo avanzar en el proyecto. Además, tuvo diferencias con su abuela y una tía y, tuvo que dejar el lugar. Quedó nuevamente en la calle y una amiga al enterarse de esa situación le regaló una precaria casilla que un grupo de vecinos le armó en un terreno que usurparon en cercanías del lugar.

Ella no tiene ningún tipo de ingresos y vive por la solidaridad de los vecinos y el personal del CEC 801 que se encuentra a pocos metros de donde están viviendo. “Me quedé en la calle, sin nada, y por eso pedí ayuda por las redes sociales. Ahí apareció mi amiga a regalarme la casilla, una maestra me regaló una cocina para poder darle calor al lugar y después mucha gente me trajo comida, frazadas y ropa para los chicos. Ahora voy a utilizar los materiales para hacer un piso que nos permita tener algo más digno”.

Luce entera, respetuosa y agradecida por la ayuda que recibió hasta ahora, pero está muy preocupada por la situación de sus hijos ante el clima frio de los últimos días. “Antes vivíamos en una carpa atrás de la casa de mi abuela y hoy estamos mejor, pero estoy muy preocupada por los chicos. No es bueno para ellos vivir así, son muy chicos, y pueda ser que podamos terminar de armar la casilla”, contó al cierre del contacto.
Las personas que estén en condiciones de brindar una ayuda a esta familia se pueden comunicar al teléfono celular 3407 – 668157 o al Facebook de Sandra Guadalupe Acuña.

Fuente: Diario El Norte