El Gobierno sufrió un nuevo revés en la Justicia en su intento de aplicar un tarifazo y ahora las facturas de luz quedarán congeladas en la provincia de Buenos Aires por un plazo de 90 días. Ello hace temblar nuevamente a la Coopser y su proyecto de adquisición de la Clínica San Martín.
Mientras que las autoridades de la Cooperativa de Provisión de Servicios Eléctricos, Públicos y Sociales de San Pedro intentan vislumbrar un futuro mediato en cuanto a la difícil situación a corto plazo que les tocará atravesar con la nueva medida, los empleados de la Clínica San Martín fueron informadas de lo sucedido. Inclusive en la jornada de ayer se había avanzado sobre algunos trabajos en el edificio, pero este nuevo baldazo de agua fría prácticamente termina con las ilusiones de los 50 trabajadores que se desempeñan en el lugar.
La cautelar suspende la aplicación de la resolución 22/2016 del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia y la 166/2016 del Organismo de Control de la Energía Eléctrica de Buenos Aires (OCEBA), que habían habilitado la actualización de las tarifas en el interior provincial. La jueza dispuso que se suspenda la emisión de facturas con el actual cuadro tarifario, que se reliquiden las mismas y que en ese lapso no se corte el suministro a los usuarios por falta de pago. En el caso de que ya hayan abonado, la diferencia entre lo pagado y lo que debería haber sido con la vieja facturación se tomará como un crédito a favor de los clientes.
Asimismo, deja a la Corte Suprema bonaerense la cuestión de fondo: si las resoluciones suspendidas son o no inconstitucionales, como argumentan los peticionantes.
Mientras tanto, la Corte Suprema deberá decidir por el futuro de otro fallo, de la Cámara Federal de La Plata, que suspendió las resoluciones del ministerio de Energía con el nuevo cuadro tarifario de luz y gas para todo el país. Como respuesta a esto, el Gobierno nacional ayer dispuso un tope de 400% de incremento, independientemente del consumo.
El dolor de los empleados de la clínica
Con lágrimas en los ojos, los empleados del centro asistencial escucharon la noticia de parte de las autoridades de la Coopser que se hicieron presentes en el lugar.
Algunas, las que pudieron hacerlo, manifestaron sus sensaciones. “Todos estamos en una situación crítica, todos somos trabajadores, todos hemos permanecido, algunos más, cumpliendo todo el turno, yo en mi caso tuve que salir a buscar otra puerta laboral para poder seguir subsistiendo”, dijo una de ellas y agregó: “Tenemos mucha tristeza, escasez, necesidad y de un pronto auxilio”.
Otra de las mujeres en el lugar, sin poder ocultar su llanto, dijo: “Nos abandonaron, no fueron capaces de levantar el teléfono para preguntar cómo estábamos acá dentro en la clínica”, en referencia a los dueños del lugar. Y aseveró: “Solamente yo y mis compañeras sabemos lo que hemos pasado” y “teníamos la ilusión, pero todo se nos derrumbó de un momento para otro”.


