Hoy se conoció la triste noticia para el mundo de la literatura argentina: murió, quizá, el último mejor escritor del país. Abelardo Castillo, oriundo de San Pedro, falleció a sus 82 años según precisaron fuentes oficiales este mediodía.
El autor de grandes libros como «El que tiene sed». «Crónica de un iniciado», «Las maquinarias de la noche», fue fundador y director de grandes publicaciones periodísticas-literarias desde finales de la década del 50 como El Grillo de Papel (1959) que luego se transformó en El Escarabajo de Oro (1961-1974), y el Ornitorrinco que dirigió desde 1977 a 1986.
En aquellas publicaciones el autor se destacó por su fuerte contenido crítico, con una matriz marxista de pensamiento y un fuerte anclaje en el existencialismo de la época que estuvo marcado por el filósofo francés, Jean Paul Sartre. Una de sus editoriales de El grillo de papel en 1960 fue denostada y luego prohibida por el entonces presidente Arturo Frondizi, porque expresaba la necesidad de la lucha armada en un país que pasaba por tiempos de democracia.
«Siempre me han subyugado los tipos extremos, hablando estrictamente de la literatura. Pienso que a través de un personaje extremo, de una situación límite, uno encuentra una gran libertad para expresar lo que no piensa. Haciendo hablar a un tipo de personaje límite incluso se puede decir hasta lo que no se piensa, aquello que está en contra de las propias ideas», dijo Castillo en una entrevista.
El autor de Las Panteras y el templo , compartía su tiempo desde hacía más de veinte años con su colega escritora Sylvia Iparraguirre, con quien convivían en un piso del barrio porteño de Abasto.
Castillo nació en Buenos Aires el 27 de marzo de 1935 y luego se mudó junto con su padre a la localidad ribereña de San Pedro en donde se estableció hasta sus 18 años. San Pedro fue el escenario de muchos de sus cuentos como Muchacha de otra parte o Carpe Diem que figuran como esas piezas literarias de excelencia en la obra del autor.
Confeso admirador de Borges a quién le siguió los pasos del cuento y también le tuvo un gran respeto al autor de Adan BuenosAyres, Leopoldo Marechal, de quién dijo en una de sus últimas entrevistas: «Fue uno de los hombres que más quise, de una bondad extraordinaria».
Abelardo publicó sus primeros cuentos en 1959 tras ganar el concurso de la Revista Vea y Lea, cuyos jurados eran: Jorge Luís Borges y Adolfo Bioy Casares. A lo largo de su prolífica carrera como escritor, el autor se destacaría en la escritura de cuentos al que consideraba el género más complejo y rico de la literatura.
De un total de 12 libros de ficción, 8 son obras de cuentos y relatos, mientras que sólo escribió 4 novelas: La casa de ceniza (1968), El que tiene sed (1985), Primer Premio Municipal; Crónica de un iniciado (1991), Segundo Premio Nacional;El evangelio según Van Hutten (1999).
De cuentos, sus libros fueron: Las otras puertas (1961), Cuentos crueles (1966), Las panteras y el templo (1976), El cruce del Aqueronte (1982), Las maquinarias de la noche (1992), Los mundos reales (1997) – Cuentos completos, El espejo que tiembla (2005), Del mundo que conocimos (2017).
Asimismo el autor se desempeñó como dramaturgo y escribió obras como: El otro Judas (1961) que obtuvo el primer Premio Festival de Teatro de Nancy en 1964. Israfel (1964), 1.er. Premio Internacional de la UNESCO.
Otro género que el autor manejaba con mucha precisión fue el ensayo en el que realizó exhaustivos análisis sobre el marxismo y otros textos que se encargan de desmenuzar el oficio de ser escritor. Las palabras y los días (1989), Ser escritor (2005), Desconsideraciones (2010). (http://diariohoy.net)


