Proyecciones recientes señalan que la inflación anual en 2025 será inferior al 32%, lo que representaría el índice más bajo registrado desde 2017. Esta estimación se da pese a un contexto de presiones en los precios por factores electorales y el encarecimiento de la carne, que incrementaron la inflación mensual en la segunda mitad del año.
Entre enero y noviembre, la suba acumulada de precios fue del 27,9%. Incluso considerando estimaciones de inflación para diciembre que oscilan entre el 2,5% y el 3%, el año cerraría con una variación anual situada entre el 31,1% y el 31,7%, en cualquier caso por debajo del 32%.
Este desempeño inflacionario es considerado un logro central de la gestión del presidente Javier Milei, que asumió a fines de 2023 en un escenario de fuerte inercia inflacionaria heredada. A modo de comparación, durante el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner la inflación llegó a un acumulado del 1.146% en cuatro años, con un pico anual del 211,4% en 2023.
Pese a una caída del 1,7% en el PBI durante 2024, el actual gobierno logró reducir en casi 100 puntos la inflación anual, a la vez que el país mostró señales de recuperación con un crecimiento trimestral del 1,4% al cierre del año.
El menor ritmo inflacionario se produjo en paralelo a la apertura de importaciones, que presionó a la baja a sectores como textiles, indumentaria, calzado y electrodomésticos. Dentro del año, la inflación mensual más alta se registró en marzo con el 3,7%.
El presupuesto aprobado en el Senado para 2026 proyecta una inflación del 10,1%, aunque analistas advierten que se trata de un cálculo optimista frente a ajustes ya anunciados en la política cambiaria.
La persistencia de la inflación en la historia argentina ha ido de la mano de un aumento sustancial en los niveles de pobreza. Actualmente hay alrededor de 18 millones de personas en situación de pobreza, frente a las 800.000 registradas en 1974.
Según estudios recientes, entre 2025 y 2027 la economía argentina podría registrar tres años consecutivos de crecimiento por primera vez desde 2006, aunque los especialistas indican que la recuperación de la actividad y del empleo serán claves para consolidar la baja inflación.


