Esta semana comienzan declaraciones clave en Comodoro Py en el marco de la causa por presunto enriquecimiento ilícito que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Los propietarios de la inmobiliaria que intermedió la venta de un departamento en Caballito —antes de su adquisición por Adorni— se presentaron este lunes como testigos ante la Justicia federal.
Se trata de Natalia Rucci y su esposo Marcelo Trimarchi, quienes brindaron detalles sobre la primera venta del inmueble, que originalmente estaba en manos de dos jubiladas. Así se inicia una semana considerada determinante para la investigación.
En una entrevista previa, Rucci señaló que el departamento había pertenecido durante décadas a Hugo Morales, exfutbolista de Lanús y Huracán. La propiedad, ubicada en una de las zonas más cotizadas de Caballito, se publicó a USD 340.000, pero tras rebajas, se vendió finalmente en USD 200.000 a las jubiladas, quienes luego lo transfirieron a Adorni por USD 230.000.
Para el miércoles, está prevista la declaración del hijo de una de las jubiladas, Pablo Martín Feijoo, señalado por testigos como el responsable de coordinar la operación. Feijoo, considerado amigo de Adorni, vinculó a su madre, otra jubilada y al funcionario para concretar la compra-venta. La operación se escrituró en USD 230.000: 30.000 en efectivo y 200.000 mediante financiación, a saldar en noviembre próximo.
Feijoo fue citado por el fiscal federal Gerardo Pollicita para que aporte su teléfono móvil y comprobantes de gastos vinculados al inmueble. Los investigadores sostienen que su testimonio será fundamental para reconstruir el origen y la estructura de la operación inmobiliaria.
El viernes comparecerá Matías Tabar, contratista del Grupo AA, quien ejecutó obras en otra propiedad adquirida por Adorni, localizada en el country Indio Cuá y a nombre de su esposa, Bettina Angeletti. Se le requirió presentar documentación detallada de la contratación y ejecución de esos trabajos, y la fiscalía además solicitó información sobre expensas de la administración del country.
En las últimas semanas, el juez federal Ariel Lijo adoptó nuevas medidas, entre ellas el levantamiento del secreto bancario y fiscal de Adorni, su esposa y seis mujeres identificadas como prestamistas o acreedoras, entre las que se incluyen a las jubiladas vinculadas al inmueble de Caballito y a quienes otorgaron préstamos con garantía hipotecaria sobre otra propiedad en Parque Chacabuco.
La fiscalía intenta recabar chats y registros de llamadas entre todos los implicados. En este contexto, la escribana Adriana Nechevenko, quien participó en las transacciones, no presentó en tribunales su teléfono personal. No obstante, reconoció bajo juramento conocer a Adorni desde hace más de 25 años y haber facilitado los préstamos hipotecarios utilizados para la compra de una casa en Exaltación de la Cruz.
El tema central de la pesquisa radica en la lógica financiera de la operación: el departamento situado en la calle Miró al 500 fue adquirido por las jubiladas por aproximadamente USD 200.000 y revendido a Adorni luego de refacciones, sin que queden claros los márgenes de ganancia frente a los costos y la financiación mayoritaria sin interés.
En su declaración, Beatriz Viegas y Claudia Sbabo manifestaron desconocer detalles de la operatoria y aseguraron que la gestión estuvo en manos de sus hijos, quienes también se dedican al sector inmobiliario. Ambas aseguraron que la compra inicial se financió con ahorros propios pese a jubilaciones cuyos haberes rondan los 350.000 pesos mensuales.
Otra línea de investigación apunta a la financiación de otras compras realizadas por Adorni, incluyendo un préstamo de USD 100.000 otorgado en su mayoría por la excomisaria Graciela Molina y su hija, con una tasa de interés pactada y garantía hipotecaria en Parque Chacabuco. Ese monto habría sido el utilizado para adquirir una casa en un barrio cerrado en noviembre de 2024.
Además, se detectaron vínculos previos entre Feijoo y Adorni, como una visita de Feijoo a la Casa Rosada en octubre de 2025, antes de la escrituración. Testimonios indicaron que existe una relación de confianza anterior, dado que sus hijos comparten el mismo colegio.


