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Qué Hay Detrás Del Fenómeno Therian Según Una Especialista

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El fenómeno therian, que surgió en espacios virtuales como foros y redes sociales, se ha instalado con fuerza en la agenda pública argentina, provocando debate y curiosidad en distintos ámbitos, desde medios tradicionales hasta conversaciones cotidianas.

Consultada por MDZ, la psicóloga Aldana Ferreira (matrícula 4047) brindó detalles sobre este fenómeno. Subrayó la importancia de comprender bien los términos antes de emitir juicios, ya que las redes sociales suelen confundir conceptos y distorsionar el análisis público.

La especialista aclaró que ser therian no implica querer dejar de ser humano, sino establecer un vínculo simbólico con características de animales. Según explicó, esta identificación puede manifestarse a través de gestos, estéticas o determinadas conductas, sobre todo en encuentros, redes sociales o juegos de rol. Sin embargo, no se trata de reemplazar la vida diaria por una dinámica regida por normas “animales”, sino de una experiencia lúdica y performática.

Ferreira descartó que se trate de una simple moda, y lo relacionó con procesos típicos de la adolescencia, cuando la construcción de la identidad y la pertenencia grupal adquieren especial relevancia. Para la profesional, el fenómeno therian funciona como un grupo identitario: la comunidad otorga reconocimiento e integración a quienes comparten este tipo de expresiones.

La psicóloga subrayó que la etiqueta “therian” no necesariamente define a la persona de forma permanente. Puede representar una etapa, una búsqueda personal o la forma de comunicar emociones difíciles de expresar. “Muchas veces, la juventud proyecta lo que duele o falta en símbolos”, señaló.

Comparó el fenómeno con el surgimiento de tribus urbanas en generaciones anteriores, como floggers, emos, punks o skaters, subrayando que la búsqueda de identidad persiste aunque cambie su formato y velocidad gracias a la amplificación de las redes sociales.

Por último, Ferreira advirtió que llamar la atención no equivale a un trastorno. Recalcó la necesidad de evitar generalizaciones y no convertir la rareza social en diagnóstico. Si bien pueden existir casos donde sea necesaria una consulta profesional, un video viral no basta para sacar conclusiones clínicas.