A continuación compartimos comunicado enviado por Nucleoeléctrica Argentina:
“A raíz de una publicación con información errónea, Nucleoeléctrica Argentina, empresa operadora de las centrales nucleares argentinas, aclara que en ningún momento hubo ni hay posibilidad de contaminación del río Paraná.
El lunes 15 de julio a las 08:30 hs. la empresa sacó de servicio en forma manual a la Central Nuclear Atucha II para realizar la reparación de una soldadura de una cañería de venteo de 25 milímetros de diámetro, en la que se generó una micropérdida de agua pesada que ya fue solucionada.
El agua pesada utilizada en las centrales nucleares argentinas no está en contacto con el exterior, por lo que no hubo ni hay posibilidad de contaminación.
La Central Nuclear Atucha II cuenta con un sistema cerrado de recirculación de agua pesada (ver gráfico, circuito blanco), que es utilizado para moderar la reacción nuclear. Este sistema se mantiene siempre dentro del área radiológicamente controlada de la central y jamás entra en contacto con el exterior.
La única función que cumple el agua del río Paraná en la Central Nuclear Atucha II es la de condensar el vapor que se utiliza para mover las turbinas (ver gráfico circuito marrón). Este vapor no posee ningún tipo de radiación contaminante.
La Central Nuclear Atucha II prevé el retorno al servicio para el próximo el 7 de agosto, luego de la realización de las pruebas repetitivas previstas para este año, que se deben ejecutar con la planta en la condición de parada fría.
Nucleoeléctrica Argentina lleva adelante una política de puertas abiertas con el objetivo de promover la comunicación transparente de su actividad.
En este sentido, la empresa propicia espacios de diálogo con la sociedad y está disponible para responder las consultas de todos los medios de comunicación que así lo requieran, con el fin de comprobar datos y evitar alarmar a la comunidad con información errónea.
La compañía está comprometida con las buenas prácticas y el cuidado del medioambiente. Nucleoeléctrica Argentina adhiere a estándares de seguridad y tratados internacionales que permiten comprobar el alto grado de excelencia alcanzada en esta materia. Asimismo el Estado argentino controla y fiscaliza la actividad nuclear a través de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN)”.
Fuente: Impacto Local


