En plena pandemia, el 8 de octubre de 2020, una familia recibió una noticia que marcaría su vida: Vicente era candidato a un trasplante de intestino y entraba en la lista de espera del Incucai. Su condición, derivada del síndrome de intestino corto y una inmovilidad intestinal, hacía imposible su rehabilitación sin un nuevo órgano.
En ese momento, los médicos estimaban un tiempo de espera aproximado de 300 días, pero la realidad fue diferente. A lo largo de los años, su madre adquirió un profundo conocimiento sobre el proceso de donación y trasplante. Sin embargo, el 6 de abril de 2024, otra noticia sacudió su mundo: su hígado ya no soportaba el esfuerzo de la Nutrición Parenteral constante y ahora, además del intestino, Vicente necesitaba con urgencia un trasplante hepático.
El impacto emocional fue devastador para su madre, quien recuerda haber visto a Vicente jugando y riendo, sin perder la esperanza, mientras ella intentaba contener sus lágrimas. Con determinación, se prometió hacer todo lo posible para dar visibilidad a su caso y sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de la donación pediátrica.
Hoy, la familia de Vicente de 6 años sigue esperando ese milagro que le brinde una segunda oportunidad en la vida. En un emotivo mensaje, su madre expresó su agradecimiento:
«Gracias, Vicente. Gracias por tu fortaleza, por tu confianza, por tu sabiduría, por tu ternura y por tu vida. Juntos saldremos de esto y será una historia que contaremos muy pronto.»
La campaña de concientización continúa bajo el lema #HablemosDeDonacionPediatrica y #LosOrganosNoVanAlCielo, con la esperanza de que más familias tomen la decisión de dar vida a quienes aún luchan por ella.


