La ruptura del vínculo prestacional se produjo luego de la difusión de una deuda de 125 millones de pesos, que afecta la atención de afiliados y complica el sistema sanitario local.
La obra social Unión Personal y la prepaga Accord Salud resolvieron rescindir el vínculo prestacional con el Sanatorio COOPSER, en el marco de un conflicto financiero que se profundizó tras la difusión pública de una deuda cercana a los 125 millones de pesos. La decisión impacta de manera directa en la atención médica de los afiliados de ambas entidades.
El administrador del sanatorio, Oscar Silva, confirmó que la medida se tomó como represalia luego de que la institución hiciera visible el atraso en los pagos. “Se enojaron porque fuimos a los medios, pero siguen sin pagar. Estamos cobrando convenios a 30 días y recién nos están pagando prestaciones de septiembre”, explicó, y cuestionó la postura de las empresas por la falta de respuestas ante los reclamos.
Según detalló Silva, el corte del convenio representa un golpe significativo para la clínica, ya que los afiliados de Unión Personal y Accord conforman alrededor del 40% de la facturación. Además, sostuvo que la ruptura “estaba programada desde hace muchísimo tiempo” y la vinculó con la apertura de un centro propio de la prepaga en Zárate, lo que refuerza una estrategia de concentración de servicios. Ante este escenario, advirtió que el reclamo podría judicializarse si no se regularizan los pagos.
En la misma línea, el presidente del Círculo Médico local, Carlos Carzino, señaló que existe una tendencia de las grandes prepagas a centralizar la atención en establecimientos propios. Mencionó antecedentes similares y reveló que, en reuniones con representantes de la empresa, se explicitó la intención de prescindir de hasta el 30% de los prestadores de la zona, incluyendo clínicas y centros de diagnóstico.
La principal preocupación de los profesionales de la salud pasa por la derivación de pacientes. Con el COOPSER fuera de la cartilla, quienes necesiten internaciones o cirugías deberán recurrir al hospital público, al hospital de SADIV o trasladarse a Zárate, lo que podría agravar la situación del sistema local. “Es una decisión tomada entre cuatro paredes, sin considerar que el hospital está desbordado”, advirtió Carzino, al tiempo que señaló suspensiones de cirugías programadas por esta situación.
Pese al escenario adverso, desde la administración del sanatorio indicaron que trabajan para garantizar la continuidad operativa. “Tenemos que ser lo suficientemente hábiles para sumar nuevas obras sociales, asegurar las fuentes de trabajo y sostener el funcionamiento del sanatorio. Es un golpe, pero debemos actuar con rapidez”, concluyó Silva.
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