El pasado 29 de enero ingresó al Hospital Emilio Ruffa una joven de 16 años y su hija de tan sólo un año y medio. Al ser atendida por el médico de guardia se pudieron detectar, mediante el examen físico y mediante diferentes estudios, signos de abuso tales como marcas y lesiones entre otras. Además, tanto la beba como su mamá tienen sífilis.
Desde ese momento, se comenzó con la investigación por dos líneas paralelas. La primera es tratar de averiguar de qué manera la beba sufrió el contagio de sífilis.
Esta es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) muy común, que se propaga a través del sexo vaginal, anal y oral. Esta enfermedad provoca llagas en el área genital (llamadas chancros). Por lo general, estas llagas no son dolorosas, pero pueden propagar la infección fácilmente a otras personas. Uno se puede contagiar de sífilis al entrar en contacto con las llagas. Muchas personas con sífilis no se dan cuenta de las llagas y se sienten bien, de modo que es posible que no sepan que tienen la infección.
Esta línea investigativa está siendo dirigida por la UFI del Joven a cargo del Fiscal Alejandro López para determinar si fue por descuido o intencional, en una causa que tiene a la madre de 16 años como denunciada.
En una segunda línea de investigación paralela, se trata de establecer cómo, dónde y por quién fue abusada sexualmente la beba. En este caso, dirige la investigación el Fiscal de San Pedro Marcelo Manso perteneciente a la UFI Nº 5, quien hasta el momento pudo constatar por los médicos policiales que este abuso no es mayor a 7 días, lo que nos llevaría a tener como fecha estimativa del abuso, desde el 21 de enero en adelante.
Según declaraciones de la madre de la niña, ella desconocería quién podría ser el autor de tremenda aberración, así como tampoco sabría en qué momento pudo haber sucedido.
Pudo constatarse a través de familiares que, la adolescente no presentaba sífilis al momento del embarazo, por lo que se descarta que la beba haya sido contagiada durante la gestación. Si se puede comprobar que la madre contagió a la niña, las causas de contagio y abuso se unificarían.
Así como la Justicia, también comenzó a trabajar la Secretaría de Desarrollo Humano de San Pedro, conducida por Karina Chiarella. Desde esta Secretaría y de manera muy escueta, se confirmó a los medios de prensa que existieron intervenciones previas en este caso (que no fueron explicadas) respondiendo a denuncias recibidas por la abuela materna de la niñita. La madre de la adolescente solicitó en reiteradas oportunidades la tenencia de la beba de un año y medio.
El medio de comunicación colega “Visión Regional” pudo realizar una excelente entrevista a la abuela de la beba:
Celina, la abuela materna de la beba que presenta lesiones compatibles con un abuso sexual, relató en exclusiva en diálogo con Visión Regional el largo peregrinar pidiendo ayuda a la Secretaría de Desarrollo Humano en San Pedro y Baradero. Primero fue manifestando su temor por lo que pudiera pasarle a su hija y luego, a su nieta. Las intervenciones estatales no fueron exitosas. La joven está nuevamente embarazada de 4 meses. «Sólo pido poder tener a mi nieta», imploró la mujer que actualmente vive en Baradero y que el miércoles pedirá la custodia de la beba en el Juzgado en San Nicolás.
Esta es la historia de Celina, la abuela materna de la pequeña beba, que desde hace más de 3 años vive en Baradero junto con el resto de sus hijos. Una de sus hijas, en ese momento tenía 14 años, se fue y se quedó en San Pedro junto con su novio de 18 años y la familia del joven.
En el medio y, para justificar su decisión, la adolescente acusó a su madre de un delito gravísimo, que llevó a Celina a enfrentar un proceso judicial en el que se comprobó que era inocente y que la adolescente había mentido, posiblemente influenciada por la familia de su pareja.
Desde entonces la mujer comenzó a solicitar a la Secretaría de Desarrollo Humano la restitución de la adolescente a su hogar, sin éxito.
Finalmente, la joven quedó embarazada y se separó de su pareja, regresando en ese período a Baradero a vivir junto a su madre y hermanos. Hasta los 3 o 4 meses de la beba, cuando se reconcilió con su novio y volvió a San Pedro, esta vez con la beba. Desde entonces Celina se presentó en la Secretaría de Desarrollo Humano de Baradero solicitando la intervención estatal.
«Cuando llegué no sabían nada de mi historia en San Pedro. Si no lo contaba, no se enteraban», asegura en diálogo con Visión Regional. «Nunca me dieron bolilla, no entiendo qué esperaban» -lamenta Celina- que pedía que le permitieran tener la custodia de su nieta a la que creía en situación de riesgo. «Me decían ‘tenés que entender, es chica, se tiene que dar la cabeza contra la pared sola'», relató.
Contar la historia le genera impotencia, recuerda su bronca del momento, pero más aún, y a la luz de los hechos, la sensación de que todo esto pudo haberse evitado si alguien la hubiese escuchado.
Celina se enteró de lo que estaba pasando porque una amiga vio a su hija en el Hospital «rodeada de policías» y la mujer se vino rápidamente en una moto desde Baradero hasta San Pedro para saber qué estaba pasando. Y allí el horror.
La mujer insiste en tener la custodia de su nieta. «Yo no la defiendo a mi hija, si tengo que ser dura, soy dura», aseveró Celina. En este caso dijo que, respecto a su hija, no la va a obligar a volver a vivir con ella. «Sólo pido poder tener a mi nieta», explicó.
Por el momento, en la Secretaría de Desarrollo Humano se acordó que la mujer se quedará a cargo de la niña en cuanto le den el alta médica del Hospital, donde aún permanece internada en el marco del tratamiento por sífilis. En este marco, Celina viajará el miércoles a San Nicolás a presentar formalmente los papeles.
Además, en medio de toda la conmoción, los médicos confirmaron que la joven madre está nuevamente embarazada. Con 4 meses de gestación, nuevamente la pregunta: qué va a pasar ahora con este bebé en camino, cuál va a ser la intervención del Estado esta vez, cómo se asistirá a las víctimas.
En la vía judicial, será el Fiscal Marcelo Manso el que deberá determinar quién fue el responsable del presunto abuso, luego que la mamá dijera no tener indicios al respecto. «Esto no hubiera pasado, no sé por qué no me escucharon», reclamo de Celina que no podemos desoír.



Si la abuela de la nena abusada no pudo tener autoridad para educar a sus hijas ni siquiera pudo poner límites a sus hijas como puede pretender pedir la custodia de su ñero si ni siquiera puedo educar a sus hijas y dejo que hicieran lo que quisieran siendo solo unas niñas