(NA) – Especialistas llamaron a cumplir el tratamiento con hormona de crecimiento recombinante humana, que permitiría a niños con trastornos del crecimiento a alcanzar una talla cercana a la que hubiesen presentado sin el déficit hormonal que la patología responsable les ocasiona.
En ese sentido, los expertos destacaron que si son detectados a tiempo, algunos de estos trastornos del crecimiento pueden ser tratados favorablemente a través de la terapia de reemplazo durante la infancia y adolescencia ya que hay un tiempo médico que permite su indicación para la administración de la terapia y la oportunidad de crecimiento que se pierda podría ser irrecuperable.
En la Argentina ya está disponible una nueva versión del dispositivo para la aplicación de la hormona de crecimiento recombinante humana.
Este aplicador mejora la experiencia del paciente al permitir, entre otras cosas, establecer la profundidad de la aguja y la inclinación.
También le ofrece al médico tratante la posibilidad de monitorear online el cumplimiento de las aplicaciones indicadas, lo que permite obtener importante información acerca de adherencia y favorecer el seguimiento de cada paciente.
Los profesionales de la salud están convencidos de que la baja adherencia podría ser una de las principales razones por la cual en algunos casos el tratamiento no se corresponde con lo esperado.
Mónica Warman, médica de Planta Permanente del Servicio de Endocrinología Pediátrica del Hospital de Pediatría «Juan P. Garrahan», destacó que «el cumplimiento de la terapia es muy importante, ya que aseguraría que estos niños puedan expresar su máximo potencial de crecimiento».
«Una buena adherencia representa, además, la adecuada comprensión por parte del paciente y de su familia, de la patología que lo aqueja. Indirectamente, esto le asegura al médico tratante que el diagnóstico realizado y su intervención fueron transmitidos de una manera correcta», indicó Warman.
En una etapa inicial, los padres suelen seguir de cerca las aplicaciones diarias de su hijo, pero a medida que éste crece y adquiere un mayor grado de autonomía, en ocasiones esta realidad contribuye a que se discontinúe el tratamiento, afectando su optimización, pudiendo de esta forma perjudicarse el pronóstico de la talla final.
«Esta situación no es despreciable al existir ‘médicamente’ un tiempo ‘ventana’ que le permite al profesional tratante la oportunidad de indicar este tratamiento. Esto significa que la hormona de crecimiento recombinante humana no se indica a lo largo de toda la vida, ya que los cartílagos de crecimiento se ‘cierran’, proceso que ocurre hacia el final de la adolescencia»,
indicó la endocrinóloga en declaraciones a NA.
Otro factor a considerar seriamente para evaluar el resultado óptimo de la terapéutica mencionada es el momento de la iniciación del tratamiento.
Su inicio temprano (aunque puede variar en función del diagnóstico de cada paciente en particular según las distintas enfermedades de base) mejora francamente el objetivo-pronóstico de la talla final.
Debe considerarse también la adecuación de la dosis indicada en función de cada patología y cada paciente: cada aplicación debe contener la cantidad indicada de hormona, esto implica también la necesidad de que los controles médicos sean realizados en forma periódica con el especialista responsable, ya que frecuentemente es necesario adecuar la dosis en cada etapa del tratamiento.
Entre los factores que pueden atentar contra una adherencia ideal, Warman enumeró «la mala comprensión de la importancia del tratamiento, tanto en los pacientes como en sus familias, la falta de actitud firme por parte de los padres frente al potencial rechazo del paciente a la aplicación diaria de la medicación, la discontinuidad en la entrega de la medicación, la cronicidad del tratamiento y su vía de aplicación».
La indicación no es simplemente para los niños que son ‘bajos’, con un objetivo estético, sino que es para aquellos que tienen trastornos concretos vinculados a un déficit de crecimiento.
Además de compensar la altura, el tratamiento con hormona de crecimiento recombinante humana neutraliza consecuentemente eventuales problemas emocionales, afectivos, de rendimiento escolar y -en el futuro- laborales y de pareja que pudiesen aparecer.
Para arribar al diagnóstico a tiempo, es importante acudir al pediatra y realizar en el niño los controles regulares de cada etapa del crecimiento.
Al respecto, la especialista reconoció que es habitual, luego del primer año de vida, «que se discontinúen las visitas al pediatra».
«Ante cualquier sospecha de una patología de este tipo, que puede aparecer por percibir que el niño no cambia de talle de ropa o por la comparación con sus compañeros de escuela, es pertinente realizar una consulta, ya sea con el pediatra o con un médico especializado en endocrinología infanto-juvenil. El diagnóstico se confirmará según los signos y síntomas de cada paciente en cuestión», añadió.
Además, la especialista explicó que «los estudios de laboratorio (clínicos, metabólicos, hormonales y, en ocasiones, genéticos) junto a una radiografía de mano que permite evaluar la denominada edad ósea (que valora el potencial de crecimiento del niño en cuestión) son herramientas invalorables para realizar diagnósticos adecuados y, en ocasiones, complejos».
Avances que contribuyen a la adherencia
Con el fin de facilitar la inyección y de optimizar la adherencia terapéutica, se creó una herramienta de aplicación de la dosis, que además cuenta con un sistema que envía la información al médico tratante, por lo que éste conoce fehacientemente en qué medida el paciente cumple con el tratamiento que se le indica.
Se trata de un aplicador de dosis preestablecidas de hormona de crecimiento. Esto implica que no es necesario cargar la dosis con cada aplicación, sino que se determina una vez y queda guardada en el sistema. Para una mejor precisión en cada inyección, cuenta con un sensor de piel que adapta correctamente la posición.
Mediante una aplicación web, la información referida a la adherencia al tratamiento, dosis e inyección, es trasmitida al médico.
De esta manera, se puede evaluar si el paciente está recibiendo bien el tratamiento, administrándolo en las dosis recomendadas y si se realiza la cantidad de inyecciones necesarias.
Con esta información, el especialista puede ajustar el seguimiento y así el paciente obtener un mejor resultado.
Warman manifestó que «el dispositivo propuesto se convierte en una herramienta muy importante tanto para el médico tratante como para el paciente» y remarcó que «a veces, a pesar de un cumplimiento aparentemente adecuado, la respuesta clínica y la expectativa del paciente no son las esperadas».
«Este dispositivo permite asegurar la aplicación terapéutica».
Por lo tanto, una eventual falta de respuesta clínica, frente a una situación constatada de cumplimento, obligará al médico, de ser necesario, a volver a evaluar la situación diagnóstica y redefinir o no el abordaje terapéutico en beneficio del paciente.
También asegura un estricto control de la veracidad o no de lo transmitido por el adulto responsable a cargo del paciente», comentó la especialista.
Con el objetivo de optimizar la adherencia, el dispositivo brinda la opción de establecer alarmas que son enviadas al paciente vía e-mail o SMS. Se pueden transferir datos sobre inyección, dosis, adherencia, con o sin uso de computadora, a una base de datos a la cual tienen acceso los profesionales de salud.



