La comunidad de San Pedro se vio sacudida durante la jornada del pasado jueves cuando uno de sus tesoros más preciados dio claras señales de estar en peligro. “El Comandante General Irigoyen se está escorando, no sabemos por dónde pero está ingresando agua y no podemos contenerla”. Ese fue el inquietante mensaje y pedido de auxilio que los encargados de mantener la nave hicieron llegar a las autoridades municipales.
A poco de iniciadas las tareas para intentar frenar la cada vez mayor entrada de agua a la sala de máquinas del buque, las autoridades comunales se comunicaron con el Comando del Área Naval Fluvial de la Armada y a partir de allí la novedad llegó al jefe de la fuerza naval, contraalmirante Julio Guardia, quien dispuso el inmediato empeñamiento de una dotación de marinos que, al mando del capitán de fragata Ariel Fernando Gómez Mombello, se hicieron presentes en el lugar con una sola misión: salvar al Irigoyen.
En diálogo con Infobae, Mombello, quien en la actualidad se desempeña como comandante de la Escuadrilla de Ríos, destacó la importancia que para la Armada siempre va a tener esta nave ya que es una de las que participó en la guerra de Malvinas integrando la Fuerza de Tareas 50 y realizando las más variadas actividades acordes a sus características operativas.
“La tarea del grupo de rescate especialmente conformado en apoyo al municipio de San Pedro es fundamentalmente la de adrizar el buque (llevarlo a su posición de equilibrio) y proceder al achique (retiro) del agua que ingresa a su interior, procurando detectar los puntos de ingreso y realizando las reparaciones de emergencia que en cada caso resulten posibles. Hemos destacado en el lugar al buque multipropósito ARA Ciudad de Rosario, con sus 34 tripulantes, a los que se agregan miembros del Servicio de Salvamento y Buceo de Puerto Belgrano, Estación de Buceo de Buenos Aires y personal de la Base Naval Zárate. Otras 19 personas en total. No es un dato menor el que esta labor se lleve a cabo precisamente hoy que es el Día del Buzo de salvamento de la Armada», comentó el oficial naval.
Infobae pudo saber además que desde diversos sectores de la comunidad local se está brindando apoyo a la tarea que realiza el personal naval. Varias carpinterías de la zona se encuentran abocadas a la realización de cuñas y conos tradicionalmente usados a bordo para obturar el ingreso de agua. Una vez neutralizadas todas las fisuras, se realizan las llamadas “cajonadas”: cubos de madera alrededor del sector afectado dentro de los cuales se vierte cemento fulminante lo que permite estancar el sector.
Vale destacar que por el momento y en virtud de las actuales condiciones hidrometeorológicas, el casco del Irigoyen está apoyando en el lecho del río. Esto variará conforme lo hagan las condiciones de la marea y el mayor desafío de los rescatistas es el de evitar que la embarcación corte todas sus amarras y pase a constituir un peligro cierto para la navegación, con el agravante de que, dada la velocidad de la corriente, pueda ser arrastrado sin control aguas abajo. Para evitar este riesgo se está trabajando en forma continuada a través de tres turnos de labor.
Un vecino de San Pedro, el periodista Juan Agustín Robledo, describió a Infobae el sobresalto vivido por los vecinos, al escuchar un fuerte estruendo similar al de una explosión. Luego supieron que el origen era el impacto de los cabos de acero que mantienen la nave amarrada al muelle, los que se cortaron producto de la fuerte escora o inclinación de la nave.
“Argentina cuenta solamente con tres buques museo -explicó a Infobae Enrique Vázquez, reconocido historiador naval-. El más emblemático es el ex buque escuela Fragata ARA Presidente Sarmiento que comparte junto a su hermana menor la Corbeta Uruguay amarre definitivo en los diques de Puerto Madero. El tercero es precisamente el Irigoyen pero, a diferencia de los anteriores, ya no pertenece a la Armada sino que está a cargo del municipio de San Pedro. Existen varios proyectos para hacer entrega de otros buques pero habrá que ver cómo evoluciona esta situación para luego decidir si se puede ceder naves con las debidas garantías de seguridad para instalaciones portuarias, canales de navegación y fundamentalmente para los ocasionales visitantes”.
“En sus 73 años de vida, el Irigoyen sirvió en dos guerras y contribuyó al salvamento de muchas personas. Hoy en su retiro pide ayuda; es hora de salvarlo a él”, dijo uno de los hombres que integra el grupo naval de rescate.
Fuente: InfoBae







