Por: Lic. Américo E. Piccagli – Historiador
Las palabras que me trasmitiera en oportunidad de una entrevista que mantuve con don Eduardo Depietri, creador del puerto de San Pedro, interpretaban correctamente que su ubicación, acarrearía problemas y podría perder las ventajas que en ese momento ofrecía, si no se mantenía un permanente dragado del canal de acceso.
Palabras que hoy a la distancia de aquella conversación, justifican plenamente la iniciativa impulsada en el siglo XIX por los señores Feliberto de Oiliveira Cézar y Hermanos Porta, para construir un puerto sobre el mismo río Paraná en el mismo lugar, que tuviera como escenario la batalla por la soberanía en la Vuelta de Obligado. El mismo inició sus actividades el 17 de noviembre de 1896, exportando su propia producción y la del resto de los productores ubicados en dicha zona.
El puerto proyectado según los conocedores de la zona, estaba perfectamente indicado por las condiciones topográficas del lugar, por la profundidad del río, el abrigo natural de las altas barrancas que lo protegerían y la región tributaria de la zona norte de la provincia: No opinaba lo mismo un periodista local, que no tuvo en cuenta, la ventaja que ofrecía su ubicación, muy ventajosa, en las épocas de bajante del río Paraná, en que solo a media carga podían navegar los vapores aguas arriba de San Pedro, impedido por un basamento rocoso frente al paraje del Tonelero, punto obligado e indispensable para completar carga, circunstancia que el diario La Prensa hizo notar durante la última bajante.
Otro motivo muy importante fue que entre Buenos Aires y San Nicolás, hacía falta un punto de embarque que permitiera las operaciones rápidas y seguras, que no ofrecía el puerto local ubicado en el lugar conocido como Las Canaletas sobre el riacho San Pedro, porque el sistema vigente -decía el periodismo,- es anticuado y por lo tanto costoso y lento, porque exigen el doble trabajo cargar dentro de la laguna y luego trasbordar con lanchas hasta el pontón ubicado en la isla frente a la ciudad sobre el río Paraná, ante la imposibilidad de ingresar los buques, con el agregado del tiempo a transcurrir.
El proyecto mencionado contó con otra ventaja, al encomendar el Gobierno Nacional al de la Provincia de Buenos Aires la construcción de una estación portuaria en Necochea sobre el Atlántico y a la vez recomendaba sobre la base de los conceptos mencionados y con el objetivo de un mejor manejo de la exportación, la construcción de puertos en San Nicolás, Ramallo, Vuelta de Obligado y San Pedro.
No obstante ello el proyecto, tuvo un importante cuestionamiento de parte del periodista y director del periódico EL INDEPENDIENTE don Alejandro Masceti, que veía como un competidor innecesario la construcción de ese puerto, que según sus palabras alimentaba intereses particulares, que trataban “POR TODOS LOS MEDIOS A SU ALCANCE DESACREDITAR NUESTRA LAGUNA, A FIN DE IMPEDIR QUE SE LLEVEN A CABO LAS OBRAS”, que en ese momento las autoridades del partido realizaban desde 1871, trabajosas gestiones para obtener la construcción de un puerto en la ciudad cabecera del partido.
La posibilidad de realizar ese emprendimiento sobre la costa del Paraná, dentro de nuestro partido, más claramente sobre la Vuelta de Obligado, fue un antecedente valioso, impulsado por vecinos del lugar, que después medio siglo de su intensa actividad, como puede apreciarse en las fotografías que se acompaña, a pesar del laborioso trabajo como exportador de la producción de cereales, construido como actividad privada, fue clausurado el 17 de enero de 1956, cuando solo cumplía treinta años de funcionamiento el puerto local, inaugurado el 25 de Mayo de 1933; tema desarrollado en extenso en el tomo III de mi obra HISTORIA DOCUMENTAL DE SAN PEDRO.
Amparado en la experiencia acumulada acerca del funcionamiento del puerto local, que ha perdido prácticamente la exportación cerealera, que en su momento hubo hasta siete u ocho barcos en rada esperando para entrar a puerto, que actualmente solo exporta limones y algo de cereal en bolsa.
Esa circunstancia me ha permitido tomarme el atrevimiento de enviarle en fecha relativamente reciente, -(julio de 2015)- una carta al Presidente de ARCOR SA don LUIS PAGANI, con una breve historia de su actuación en materia portuaria con los representantes de las instituciones locales, realizada para obtener la explotación del puerto local, sin haber obtenido los objetivos que se había propuesta la empresa.
Con el pensamiento puesto en don FULVIO SALVADOR PAGANI, que supo trasmitir el fervor de sus ideas sin otro interés que su amor por el país, al igual que él, pero respetando la distancia empresarial que nos separa y solo por el amor que siento por mi ciudad y por el desarrollo del país, me atreví a realizar algunas sugerencias sobre las posibilidades portuarias futuras de la empresa sobre el río Paraná.
Lo hice respaldado en las palabras vertidas por Rector de la Universidad Tecnológica del Litoral, participante del Congreso realizado en San Pedro en 1985, por el Centro de Estudios Históricos local y “La Junta de estudios Históricos de la ciudad Santa María del Buen Ayre” sobre “LOS PUERTOS DEL PARANÁ MEDIO E INFERIOR”, donde dejó sentada la siguiente ponencia: “ESTA REGIÓN TENDRÁ FORZOSAMENTE QUE CONVERTIRSE COMO LA REGIÓN DE HAMBURGO, EN UNA CADENA DE PUERTOS, QUE FACILITE EL INTENSO MOVIMIENTO EXPORTADOR DE CEREALES, COMO LO FUE PARA ALEMANIA LA CADENA DE PUERTOS PRIVADOS”.
En mi carácter de historiador y conocedor de los detalles, que en su momento debieron vencer los creadores del puerto mencionado que funcionó directamente sobre el río Paraná, me motivó hacer conocer un intento visionario, que en aquellos momentos por celos políticos y una actitud muy acotada acerca del futuro del país, lo combatieron por considerarlo un competidor para el puerto local.
A pesar de lo expuesto y el desconocimiento de las proyecciones futuras de la empresa, me permití pedir las disculpas del caso por mi atrevimiento, para sugerir algo que podía a mi criterio, interesar no solo a la empresa sino de modo especial también al partido de San Pedro, al proponerle un cambio a la fracasada idea inicial de ARCOR de obtener el manejo del puerto local, considerando la posibilidad de construir un puerto sobre el Paraná, ya que su primer proyecto sobre un puerto en San Pedro, había fracasado; podrían tener así como multinacional un puerto propio, ahorrando dinero y jerarquizando su calidad de multinacional
Su respuesta fue un agradecimiento muy personal, dejando a mi criterio difundir o no el mensaje y que el Directorio realizaría el análisis correspondiente sobre la propuesta. En este momento me permito no solo hacer pública esa relación sino sugerir también a las autoridades actuales que profundicen los estudios vinculados al tema y acentúen los contactos necesarios con las autoridades superiores para que un segundo puerto para San Pedro se convierta en una realidad como ha ocurrido en otros puntos del Paraná y no tenga que esperar 50 años, como ha ocurrido con el puerto actual.
Esos son los proyectos que el pueblo espera de las autoridades y empresarios con visión de progreso. El tiempo y el futuro dirán si fue válida o no la propuesta.


