Cuando oficialismo y oposición sellaron el acuerdo por el que la Legislatura aprobó la Ley de Financiamiento, que incluyó el pedido de endeudamiento solicitado por el gobernador Axel Kicillof, los intendentes bonarense respiraron aliviados. Es que, junto con una partida de 3.000 millones de pesos destinada a gastos sanitarios vinculados a la crisis provocada por la pandemia de coronavirus, se restableció el Fondo de Infraestructura Municipal (FIM), que había quedado en stand by tras aprobarse la Ley de Emergencia.
Estos fondos son distribuidos a través del Código Único de Distribución (CUD), que publica cada año el Ejecutivo y que sirve para determinar cómo se reparte la coparticipación provincial. Además, el índice se utiliza para calcular el porcentaje que le corresponde a cada comuna en concepto del Fondo de Infraestructura Municipal, en este caso, de 2.000 millones de pesos, un monto cuatro veces menor que el de hace tres años, sin tener en cuenta la inflación.
Como el CUD establecido para San Nicolás en este 2020 es 0,56609, el Estado local recibirá 11.321.800 pesos de los 2.000 millones que repartirá Provincia entre los 135 distritos. El municipio de Ramallo, en tanto, recibirá 4.875.000 pesos.
El cálculo del CUD mide una serie de variables, entre las que figuran población, territorio, efectores de la salud y prestación de servicios educativos municipales. Por ello hay diferencias sumamente notorias en la distribución de los montos. Por ejemplo: La Matanza recibirá más de 147 millones de pesos, de los 2.000 M que se reparten; mientras que Tordillo sólo podrá disponer de $1.389.200, cien veces menos que la administración matancera.
Por supuesto, para el más populoso de los distritos, que cuenta para este año con un Presupuesto de 15.495 millones de pesos, es una cifra prácticamente insignificante. Lo propio le sucede a Tordillo, obviamente, que con ese millón 300 mil pesos apenas si le alcanza para un par de cuadras de cordón cuneta.
Fuente: Diario El Norte


