En forma exclusiva EL NORTE tuvo acceso a la declaración efectuada por Luis Avalos a la fiscal Verónica Marcantonio a raíz de la terrible muerte de Jonathan Carrasco, cuyo cuerpo apareció incendiado y mutilado en la isla. En su descargo Avalos expresó que lo mató por accidente, que salió del rancho asustado y que cuando volvió el cuerpo ya no estaba.
Luis Avalos es acusado por la fiscalía que entre entre las 23:30 del día 13 y las 21 horas del día 14 de octubre de 2017, en el interior del rancho «Chaparro», ubicado frente a la bajada Boto emplazada en las calles Ponce de León y Colón, efectúo al menos un disparo con una escopeta calibre 16, que portaba sin la debida autorización legal, y golpeó con un machete sobre el cuerpo de Jonathan Maximiliano Carrasco, provocándole la muerte.
En esas circunstancias y con el fin de ocultar su accionar, Avalos lo quemó, y con un elemento cortante descuartizó el cuerpo de Carrasco, para posteriormente enterrar y esconder entre la vegetación las distintas partes.
Acompañado de su abogado Avalos no se acogió a su derecho de no efectuar declaración y decidió hacerlo.
Manifestó que día viernes 13 de octubre junto a Jonathan Carrasco partieron hacia el rancho de Chaparro el cual se encuentra ubicado frente a la bajada Boto y lo hicieron en la canoa con motor de su padre.
Una vez allí llegaron y fuera del mismo se pusieron a tomar bebidas, tales como vino, Legui y que además fumaron marihuana, y tomaron cocaína.
Expresó que estaban escuchando música debajo del rancho, que todavía era de día y es entonces que Jonathan saca la escopeta de un bolso, la arma (ya que estaba desarmada) y comienza a probarla acotando que él nunca antes había visto la escopeta.
Jonathan supuestamente tiró unos tiros al aire y a los árboles, habló por teléfono con la esposa y le hizo escuchar un disparo.
Luego de ello siguieron tomando vino y como a las 12 de la noche a bordo de su lancha fueron hacia la costa para ver si podían conseguir más cocaína.
Jonathan se quedó en el bote esperando y Luis fue caminando hasta barrio Belgrano no encontrando a la persona que le vendía.
Entonces vuelve hasta la bajada donde Jonathan esperaba en el bote, habiendo tardado aproximadamente una hora.
Luego regresan al rancho, prenden el generador y entran al mismo para ponerse a tomar ron.
La puerta del rancho la abre ya que tiene la llave porque el dueño llamado Chaparro (quien es el marido de su sobrina Agustina) se lo prestaba.
La muerte
En su declaración Avalos expresa que estaban tomando ron sentados en camas enfrentadas y ahí se desató la tragedia.
Avalos expresa que Jonathan tenía la escopeta no pudiendo identificar su calibre ni la marca, y la estaba limpiando, y le pidió que se la pasara y cuando la agarra se le dispara.
Asegura que Jonathan se la pasó con la culata apuntándolo y el caño hacia Jonathan y cuando la agarró se le disparó.
A preguntas concretas sobre si puso Avalos el dedo en la cola del disparador refiere que no.
Cuando le preguntan si la escopeta estaba montada refiere que no lo sabía y sobre si sabía lo que es «estar montada», aclaró que sí, que es cuando esta lista para disparar.
Cuando la agarró de la culata se produjo el disparo y le pega él mismo en la cara quedando tirado en la cama ensangrentado.
La cama donde estaba sentado Jonathan estaba aproximadamente a un metro de la chapa que hace de pared del quincho y sobre la misma un colchón y ropa.
Jonathan estaba vestido porque hacia frío, no recordando con que ropa.
Luego de realizado el disparo, Avalos cuenta que Jonathan cae hacia atrás e inclinado hacia la derecha sobre la cama.
Este sale corriendo sin saber qué hacer, llega hasta la canoa, vuelve, piensa en llamar a la policía pero no llama a nadie, y hasta piensa en matarse.
Contó que lloraba por lo que había pasado y que eran aproximadamente entre las 02:00 y las 03:00 del sábado.
Preguntado si corroboró que Jonathan se encontraba con vida, refirió que luego de que el disparo impactara en la cara de Jonathan se acercó, vio que le salía sangre, lo llamó por su nombre, lo abrazó y se dio cuenta que estaba muerto porque no respondía y le faltaba una parte de la cara.
Avalos que no recuerda nada más hasta que se despertó ya siendo de día debajo del rancho.
Ante ello subió, se acordó de lo que había pasado, se largó a llorar y vio que Jonathan no estaba en la cama y vio sangre en el piso en el colchón, pero el cuerpo no estaba.
Ante ello se quedó debajo de rancho pensando que iba a hacer.
Luego comenzó a juntar las mesas y sillas que estaban afuera tardando una media hora, las subió al rancho.
Luego limpió la sangre dentro del rancho.
Manifestó que no sabía dónde estaba su amigo pero que limpió la sangre del rancho y cerró con llave.
Cuando se despertó y se dio cuenta que Jonathan no estaba lo buscó por la isla, pero no lo encontró, fue hasta la costa y luego para atrás del rancho.
No lo llamaba porque sabía lo que había pasado recordando que se había disparado la escopeta.
Preguntado por la fiscal si no le llamó la atención que no estuviera el cuerpo de Jonathan, refirió que sí, pero que del ataque no sabe lo que pasó.
Avalos explicó que desde el momento que se produjo el disparo hasta que se queda dormido debajo del rancho no consumió ninguna sustancia o estupefaciente, que no le había quedado desde el momento en que fueron a comprar cocaína para consumir ya que la habían consumido toda, que solo quedaba alcohol.
Cuando se dispuso a irse se dio cuenta que la canoa estaba varada es por eso que llamó a su hermano siendo aproximadamente las 16:00 horas y el hermano en unos 30 minutos llega al rancho con una canoa a remo a prestarle ayuda.
Cuando llega le preguntó dónde estaba Jonathan ya que su mujer lo estaba llamando y no sabía nada, respondiéndole que se había ido y que lo había llevado a la costa y que lo había cruzado.
Y que eso se lo dijo porque tenía miedo.
Entrega
Cuando Avalos llega a su casa, según lo expresado a la fiscal, habla con su familia y les cuenta que se había disparado la escopeta y que Jonathan estaba muerto.
Su padre le dijo que se entregara, pero él tenía miedo y se fue hasta Pergamino en un remis acompañado de su madre.
En Pergamino se fue a la casa de un tío llamado Juan.
Tenía miedo y quería un abogado.
Estuvo ahí hasta el lunes y junto a su abogado se entregó.
A la fiscal Avalos le contó adentro del rancho había una pala ancha, un hacha y un machete.
Dijo que el machete no lo vio, pero que en oportunidades anteriores lo había visto, que la pala la bajaron para mover las brasas de lo que cocinaron y que el hacha la usó para cortar leña.
Cuando le preguntaron si recordaba haber subido el hacha y la pala respondió que no y concretamente si la subió en la oportunidad de subir la mesa y las sillas cuando estaba ordenando el rancho, manifestó no recordarlo.
Acerca de como limpió el rancho aseguró que limpió el piso del rancho con agua de río y una escoba que había allí.
Preguntado por su defensor sobre cuanto alcohol y cuanta droga consumieron, Avalos dijo que un par de vinos en caja y en botellas, ron, Legui, cocaína, marihuana y pastillas.
Respecto sobre si con anterioridad a este hecho había tenido problemas con Jonathan refiere que sí, que hace unos 2 años atrás habían discutido porque Jonathan le había gritado cosas y que por eso estuvieron peleados aproximadamente un mes.
Siempre fueron vecinos y también eran amigos ya que se criaron juntos, que por esa discusión nunca llegaron a irse a las manos.
Actualmente se espera el resultado de las pericias científicas, mientras tanto Avalos está imputado del delito de Homicidio Calificado por el uso de arma de fuego y Portación ilegal de arma de fuego de uso civil en concurso real en los términos de los artículo 79, 41 bis, 189 bis inciso 2 párrafo 3ro. y 55 del Código Penal.-


