Algunos mayoristas ajustaron -desde el lunes- el precio de sus productos como consecuencia de la fuerte escalada en la cotización del dólar. Los incrementos rondan el 15 por ciento promedio. Los supermercadistas definen cuánto trasladan ese mayor costo a las góndolas. Los proveedores que aún no aplican subas optaron por dar de baja las promociones.
La fuerte escalada que experimentara la cotización del dólar la semana pasada comenzó a tener impacto en el costo de las mercaderías que reciben los supermercados de nuestra ciudad. De acuerdo a lo manifestado por los propios supermercadistas, a partir de esta semana los proveedores mayoristas comenzaron a aplicar aumentos -promedio- del 15 por ciento en sus productos.
Los ajustes incluyen a la mayoría de los productos que componen la canasta básica, tales como harinas, aceites, fideos, yerba, arroz, leches y manteca. Las listas de precios que reciben los mayoristas y supermercadistas con fuertes alzas también suman artículos que forman parte del desayuno o la merienda, como el café y las mermeladas. Y se extienden a los productos de limpieza.
«Los precios mayoristas suben y los minoristas no tanto, se supone que esos precios ewn algún momento se van a acomodar. La situación es complicada», expresó uno de los supermercadistas consultado por este medio. «Estamos recibiendo listas con aumentos de hasta un 15 por ciento. Los proveedores que no aumentaron dieron de baja las promociones hasta tanto ajusten sus listas”, añadió el propietario de un conocido supermercado de la ciudad.
“La mercadería está ingresando con aumentos. Algunos proveedores aplican el 15%, otros un poco más o un poco menos. La cuestión es resolver cuánto de ese mayor costo vamos a terminar trasladando al producto. El problema es que esto va a profundizar la baja del consumo. Hoy está todo muy quieto, no hay lpata en la calle”, apuntaron desde un conocido distribuidor mayorista de nuestra ciudad. “Lo que notamos que está pasando es que los pedidos que nos hacen son más chicos que antes”, agregó.
El precio del dólar impacta de manera directa en las góndolas. Los productos enlatados llevan acero, las bolsas tienen polietileno, etc, todas materias primas que se mueven al ritmo de la moneda norteamericana. Las pastas y los productos de panificación subieron como consecuencia de la suba de la harina atada al precio del trigo. Lo mismo sucede con muchos otros productos. También el encarecimiento del flete por las subas del gasoil se trasladan al precio que paga el consumidor final, con lo cual se espera que las valores se actualicen a partir de los ajustes que hicieran esta misma semana las petroleras Shell, YPF y Axxion.
Menos carnes, más fideos
En este contexto, los supermercadistas advierten que ha caído el consumo de carnes rojas y creció el de pollo y determinados cortes de cerdo. También se disparó el consumo de fideos baratos. Las gaseosas tradicionales fueron reemplazadas por otras de segundas marcas.
Durante julio, los alimentos acusaron una suba del 4,1%. En lo que va del año, esta categoría avanzó 22%, frente al 19,6% del índice inflacionario general.
Por categoría, las subas en lo que va del año fueron lideradas por los alimentos secos, que acumularon un alza del 31,5% entre enero y julio, seguidos por los perecederos (con un 22,4%), bebidas sin alcohol (18,9%) y desayuno y merienda (17,9%).
La constante suba del valor de la canasta básica se convirtió en un problema importante para el Gobierno, dado que implica un incremento del índice de la pobreza, algo que ya fue admitido por el propio presidente Mauricio Macri.
Fuente: Diario El Norte


