En la última semana barrio Las Mellizas volvió a estar en el foco de la tormenta con numerosos hechos de abuso de armas provocados entre dos familias antagónicas que llevan años peleando y exponiendo a los vecinos a quedar en medio de la línea de fuego. Un barrio signado por la violencia, el abandono y la droga, que afecta cada vez más a chicos desde edades tempranas.
La semana pasada dos familias antagónicas dejaron a los vecinos en medio de la línea de fuego. Tres personas heridas y disparos por doquier son el corolario de estos encontronazos que se hacían cada vez más habituales.
Esta rivalidad vecinal lleva años de acusaciones cruzadas y amenazas en una cuasi “guerra fría” hasta que la sangre llegó al río y comenzaron los heridos, algunos de gravedad. “En el barrio tenemos bien marcadas a dos familias que son las que están en rivalidad y tenemos dos familias más que apoyan a cada parte. Se han hecho dos bandas que no respetan horas, no respetan si hay menores en la calle. Ellos pasan en moto, se amenazan, se disparan”, contó a EL NORTE la titular de la Comisaría Tercera, Comisario Natalia Rojas.
“A raíz de esto tuvimos tres heridos, uno de gravedad y los otros que entraron y salieron, pero uno estuvo en cirugía. Por todo esto hubo un aprehendido, quien aún se halla detenido, por tentativa de homicidio. Se hicieron allanamientos a todas las familias y en otros lugares donde el gabinete de calle criminológico estuvo investigando” contó Rojas.
Armas escondidas
El problema que tenían los agentes de la seccional Tercera era que cada vez que sucedía un hecho de abuso de armas e iban a allanar en las viviendas de los involucrados y, ya las armas no estaban allí. “Era algo que nos tenía preocupados ya que no podíamos saber dónde estaban las armas. Ellos era como que nos esperaban, porque cuando llegábamos nos decían “vos venís por las armas, por los disparos”, sobrándonos y los efectivos se ponían muy mal porque ya sabían que íbamos y no encontrábamos nada. El gabinete criminológico de la Comisaría investigó profundamente y pudimos determinar dónde estaban las armas, en qué lugar las escondían después de usarlas. Se hizo un allanamiento en conjunto con numerosas fuerzas, narcóticos, el GAD, vinieron agentes hasta de Baradero a darnos apoyo. Logramos el secuestro de armas, radios policiales, celulares, droga y varias detenciones por lo que quedamos muy contentos”, explicó.
Viejas rencillas
Sobre el origen de esta rivalidad familiar contó: “antiguamente uno culpó al otro por un hecho de una moto que se habían disputado en un robo de muchos años atrás y ahí quedaron resentidos. Empezó la problemática que cada vez se agravó más y más hasta llegar a esta situación que hay que darle un freno. Empiezan con amenazas, se disparan los frentes de las viviendas y hasta que no hay heridos y se los detiene, no paran. El año pasado también nos tuvieron en jaque mucho tiempo. Hicimos allanamientos y se calmaron, pero ahora volvieron a empezar, siempre son los mismos. El problema con ellos es esa rivalidad familiar porque realmente acá en la zona no los tenemos registrados como que estén robando o vendiendo drogas. Todos son problemas de ellos por amenazas calificadas o abuso de armas”.
Problema social
Disparos, chicos deambulando con estupefacientes, pobreza que lastima, violencia a flor de piel, relaciones tormentosas, forman un cóctel doloroso en este sector lastimado de la ciudad “La gente vive atemorizada. Más allá de que ellos no quieren participar en la causa, nos brindan datos, nos llaman, se acercan, nos cuentan información y con eso vamos llegando donde está el problema. No hay tantos hechos de robo como la cantidad de conflictos familiares que tenemos. La gente está muy vulnerable, susceptible, agresiva. Anoche tuvimos que aprehender a dos sujetos por violencia de género que en nuestra zona es un flagelo. Estamos trabajando mucho con la Comisaría de la Mujer. Acá tenemos a los aprehendidos y las víctimas son asistidas en la comisaría de la mujer que está capacitada para hacerlo. Nosotros todos los días tenemos aprehensiones de gente que consume en la vía pública. Se los trae, se les secuestra la droga, se les arma la causa y luego se los pone en libertad. Lamentablemente cada vez son más jóvenes, desde 14 y 15 años hasta los 20”, expresó sobre este flagelo.
Rojas quiso también destacar la importancia del trabajo conjunto entre las fuerzas “A diario hacemos operativos de saturación en distintos puntos de la ciudad. Trabajamos mucho con el Comando y la Policía Local que nos da un gran apoyo. Se trabaja muy bien en conjunto, la Policía Local y el Comando nos prestan mucho apoyo. En Comisaría somos un grupo reducido y por eso siempre nos asisten las otras fuerzas. Los chicos de calle trabajan mucho con la Brigada ya que investigan los hechos para determinar lo que sucedió”.
Fuente: Diario El Norte


