Desde la fiscalía advierten que están ocurriendo varios casos del “cuento del tío” en nuestra ciudad donde, mediante engaños a través de llamados telefónicos, se les quita dinero a personas de la tercera edad, que en su mayoría viven solas. Una mujer mayor perdió de esa manera los ahorros de toda su vida al entregárselos a un “supuesto” empleado del banco”.
El abuelo atiende el teléfono confiado, del otro lado una voz amigable, que suena en medio de un bullicio, le dice que es su nieto y que necesita que le haga un favor, pero que no le avise al papá porque si no lo retan. El abuelo cómplice le pregunta que necesita y el chico le pide que le presté una gran cantidad de dinero, que sabe que tiene, para comprarse un auto y que la necesita ya para no perderse el “negocio” (puede ser para un auto, una moto, puede ser un nieto, un sobrino, todo vale en la confusión). El abuelo, con la plata guardada en el departamento, no duda y pregunta donde se la alcanza. El pibe le dice que no se puede mover de ahí pero que lo va a mandar a un amigo, describiéndolo, y que la va a buscar a la casa. El hombre confiado baja con el dinero y se lo da al muchacho que espera afuera. El pibe se va con la plata y el abuelo queda contento de haber ayudado a su nieto. Por lo menos la voz era de él, o era muy parecida. Pasa que con la confusión, el apuro, el ruido de fondo y hace tanto que no lo escucha al pibe por teléfono, pero sabia donde vivía, sabia su nombre, sonaba a él ¿no era él?.
Fuente: Diario El Norte


