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Putin rechazó entrevistarse con Erdogan en París

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(AFP-NA) – El presidente ruso Vladimir Putin acusó este lunes a Ankara de haber abatido la semana pasada un bombardero ruso en la frontera con Siria para proteger el tráfico de petróleo que realiza hacia Turquía el grupo yihadista Estado Islámico (EI) desde los territorios que controla.
En la jornada, Putin rechazó entrevitarse co su par turco Recep Tayyip Erdogan al margen de la COP21 en Le Bourget (norte de París).
«Tenemos todos los motivos para pensar que la decisión de derribar nuestro avión fue dictada por la voluntad de proteger estas vías de paso del petróleo hacia el territorio turco, precisamente hacia los puertos donde es cargado en buques cisterna», declaró Putin en una conferencia de prensa al margen de la COP21 que comenzó ayer en Le Bourget, al norte de París.
«Hemos recibido informaciones complementarias que desgraciadamente confirman que ese petróleo, producido en zonas controladas por el EI y otras organizaciones terroristas, es encaminado masivamente, de manera industrial, hacia Turquía», afirmó.
Una vez más, Putin rechazó entrevistarse su homólogo turco Erdogan, cuyo país será sancionado económicamente por Moscú tras el derribo del avión.
Casi una semana después del incidente en que dos cazas F-16 turcos abatieron en el espacio aéreo de la frontera sirio-turca a un bombardero Sukhoi-24 que regresaba de una misión, la grave crisis diplomática entre Moscú y Ankara no da señales de remitir.
La fiebre antiturca continúa en Rusia donde los medios de comunicación estatales lanzan toda su ira contra Turquía, hasta hace poco un socio privilegiado.

Represalias rusas

Ankara se niega a presentar excusas e insiste en que actuó de manera legítima para proteger su espacio aéreo. Por su parte, las autoridades rusas aceleran las represalias, traducidas en sanciones económicas contra Turquía, cuya amplitud será limitada pero su impacto real.
El embargo que Rusia prevé imponer a Turquía estará limitado a las frutas y verduras aunque podría ampliarse, en tanto estas medidas constituyen sólo un «primer paso», según dos responsables gubernamentales rusos.
Con el fin de evitar nuevas alzas de los precios, dado que el país ya sufrió una inflación espectacular en 2015, las autoridades rusas aplicarán «esta prohibición dentro de cierto plazo (…) para que los consumidores y comerciantes tengan tiempo de encontrar otros proveedores», aseguró el vice primer ministro Arkadi Dvorkovich.