Preocupación en el campo bonaerense por apertura de importación de alimentos y carne de cerdo

Interés General Locales

La decisión del gobierno de Javier Milei de abrir la importación de alimentos y carne de cerdo ha generado inquietud en el sector agrícola de Buenos Aires. Específicamente, preocupa a los productores porcinos locales, quienes temen por los efectos negativos que esta medida podría tener en su industria.

La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) ha expresado su preocupación y denunciado lo que consideran una competencia desleal. A través de un comunicado, el presidente de CARBAP, Horacio Salaverri, alertó sobre «una serie de beneficios impositivos para los importadores, generando mucha preocupación en todo el sector productivo».

Según CARBAP, las medidas anunciadas por el Gobierno Nacional podrían propiciar un escenario de competencia desleal que favorezca el ingreso masivo de carne de cerdo importada, especialmente de Brasil. Esto, advierten, podría poner en riesgo la viabilidad económica de los productores porcinos locales y afectar negativamente a la industria nacional.

El campo argentina solicita poder competir en condiciones de igualdad. Un informe comparativo elaborado por la Comisión de Producciones Alternativas entre Argentina y Brasil reveló que en el país vecino la producción se apoya en el uso de un promotor del crecimiento llamado Ractopamina, que mejora la productividad en más del 6%.

Sin embargo, CARBAP señala que este componente está prohibido en Argentina, así como en 160 países más, incluidos importantes mercados como la Unión Europea, China y Rusia. Esto refleja una tendencia mundial hacia prácticas de producción responsables que priorizan el bienestar animal y la calidad de los productos.

En este sentido, Argentina se alinea con esta tendencia, enfocándose en prácticas de producción que garantizan la calidad de la carne tanto para los consumidores nacionales como internacionales, cumpliendo con los estándares más exigentes.

La discusión sobre la apertura de la importación de alimentos y carne de cerdo continúa, mientras el campo argentino busca proteger sus intereses y mantener la calidad de sus productos en un mercado cada vez más globalizado.