Piden un lugar para un puerto pescador

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Mediante una nota, un grupo de personas nucleadas en la actividad han remitido una nota al HCD para que a través del cuerpo deliberativo se elabore un proyecto que tenga como objetivo poder concretar la demanda sobre dicha actividad. La misiva, que lleva la firma de más de 50 pescadores, expresa: «La Pesca Artesanal es una de las actividades más antiguas que los habitantes ribereños han desarrollado a lo largo de la historia, se encuentra dentro de las producciones de nuestra ciudad, generando el sustento principal y en la mayoría de los casos, exclusivo, de ciento cuarenta familias sampedrinas aproximadamente.
En épocas de crisis se suman a esta actividad unas 60 familias más.Los pescadores desarrollan sus actividades en distintos espacios, de acuerdo a la movilidad del recurso, al clima, a los pulsos del río (crecientes/bajantes) y a la demanda del mercado. Las modalidades de captura dominantes son las capturas mediante redes, y diversos métodos de utilización de líneas y anzuelos».
En tanto que aseveran: «El rango de edad de la población de pescadores artesanales va desde los 16 a los 65 años, con un promedio de 6 personas por grupo familiar. Actualmente la mayoría vive en la ribera de San Pedro para tener acceso a educación, salud, mejores posibilidades de venta y confort y van a la isla para realizar sus actividades productivas. Si bien la principal actividad es la pesca, complementan sus ingresos con otras actividades como la caza, la apicultura, la recolección (resaca, plantas, frutos) entre otras. Algunos de ellos tienen casas/ranchos en la isla donde se alojan en los periodos de pesca, otros se van durante varios días en la semana a pescar y en ese caso se quedan en carpas precarias volviendo recién el fin de semana».
«Si bien en la ciudad de San Pedro se reconoce a la actividad de la Pesca Artesanal de interés Municipal, con ordenanza 6.186 del 13 de mayo del 2016; la actividad cuenta con un alto grado de informalidad y marginalidad debido a la ausencia de un marco legal apropiado de regulación de la pesca artesanal fluvial,
tanto a nivel local como provincial, lo que imposibilita la tramitación de licencias (camets) de pesca, así como la inscripción de embarcaciones como herramienta de trabajo, entre otras», señalan también.
«Sumado a esto, la falta de infraestructura portuaria para embarco y desembarco, como así también para manufactura y venta, aumentan la comercialización descentralizada que se realiza a través de intermediarios, quienes establecen los precios de venta sin pagar diferencias entre especies de distintas calidades y por ende de distinto valor (por ej., entre un sábalo y un surubí). Dicha ausencia de infraestructura fomenta el hecho de que las transacciones comerciales se realicen en sitios de la costa inadecuados para tal fin, carentes de controles de cadena de frío y bromatológicos apropiados. El no poseer cámara de frío y/o congelado, para poder almacenar y negociar el precio del pescado, les quita poder de negociación, porque se ven obligados a vender lo que pescan rápido, esto lleva a que tengan que hacerlo a precios irrisorios e implica que la pesca no les rinda, teniendo en cuenta los costos de nafta, aceite, hielo, mantenimiento embarcación, etc.
Esta forma de comercialización obliga al productor a obtener mayor cantidad de pescado para poder generar ingresos suficientes para el sustento familiar, necesitando más horas de trabajo en el río, disminuyendo su tiempo de ocio y acentuando características de individualismo que repercuten en su vida social y familiar», agregan a su vez.
Por otro lado, «se fomentan prácticas inadecuadas de manipulación del producto de pesca atentando contra la seguridad alimentaria del sector social que consume este producto y sus derivados».
«Por todo lo expuesto, el pedido estaría basado en un sector sobre la costa para la creación de un puerto de pescadores artesanales que cuente con sector de embarcadero, donde se registren embarco y desembarco, tanto de pescadores como de productos. Este sector sería utilizado, además, para la comercialización tanto de pescado fresco como elaborado y también de otros productos provenientes de isla (miel, resaca, plantas, limones, etc.). Contar con espacio físico apropiado para la actividad redundaría en mejores controles y el cumplimiento de normativas alimentarias generando productos de calidad favoreciendo a la comunidad consumidora.
Por razones de logística e infraestructura dicho predio debería estar situado en cercanía del puerto de San Pedro», expresan por último.