La muerte de un adolescente de 14 años en Pergamino por hantavirus ha generado inquietud en la comunidad y encendió la alerta de las autoridades sanitarias por el incremento de casos y la elevada letalidad de la enfermedad.
El joven, oriundo de San Andrés de Giles, recibió diagnóstico confirmado de hantavirus el 2 de enero por parte del Instituto Maiztegui. Debido al agravamiento de su estado de salud, fue derivado al Hospital San José de Pergamino, donde finalmente falleció tras la intervención del personal médico.
En lo que va de 2025, se han confirmado 77 casos de hantavirus en Argentina, con 23 víctimas fatales, equivalente a una tasa de letalidad del 29,8%, de las más altas de los últimos años. La mayor parte de los casos, el 70%, se concentra en la zona Centro del país, que abarca Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos.
El último informe epidemiológico provincial señala que La Plata es el municipio con más casos confirmados en lo que va del año, registrando un aumento generalizado y una mortalidad elevada.
El hantavirus también afecta al resto de América. Entre enero y la semana epidemiológica 47 de 2025, ocho países notificaron casos confirmados de Síndrome Pulmonar por Hantavirus, sumando 229 casos y 59 muertes, con una letalidad regional del 25,7%. Argentina se mantiene como el país con mayor cantidad de casos de la región.
La enfermedad, provocada por el Orthohantavirus, se transmite habitualmente por la inhalación de partículas virales presentes en orina, heces o saliva de roedores silvestres infectados. En América, la presentación más frecuente es el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus, el cual inicia con síntomas similares a los de una gripe y puede derivar rápidamente en complicaciones respiratorias severas.
En Argentina, la mortalidad por hantavirus osciló entre 10% y 32% entre 2019 y 2024, posicionándose como una de las infecciones virales más graves en el país. Las áreas de mayor riesgo epidemiológico se distribuyen en las regiones Noroeste, Noreste, Centro y Sur, abarcando varias provincias.
El contagio puede producirse en cualquier momento del año, aunque existen picos entre octubre y mayo. El avance de la urbanización, la modificación de los ecosistemas y el contacto cercano con ambientes rurales contribuyen a la expansión de esta zoonosis incluso en zonas previamente no endémicas.
Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor muscular, cefalea y escalofríos, pudiendo confundirse con una gripe. En ocasiones, surgen náuseas, vómitos y dolores abdominales. De avanzar rápidamente, hay riesgo de insuficiencia respiratoria severa.
Ante la presencia de estos signos, especialmente si hubo exposición reciente a ambientes rurales o roedores, las autoridades sanitarias insisten en consultar de inmediato a un centro de salud. Actualmente no hay vacuna disponible contra el hantavirus.
El reciente fallecimiento en Pergamino pone en primer plano una enfermedad grave y silenciosa, que exige vigilancia epidemiológica, medidas de prevención y la atención médica rápida ante los primeros síntomas.


