Los 54 egresados de la Escuela de Educación Agropecuaria N1 «Ingeniero Agr. Lorenzo R. Parodi» estuvieron a punto de ver truncada su gran noche cuando descubrieron que el organizador había desaparecido con más de $300 mil pesos. Una vez más, los pergaminenses desbordaron solidaridad y la nochebuena se adelantó.
Ni Carlos Sorín se hubiese animado a tanto al momento de escribir el guión de una de sus clásicas películas costumbristas. En una ciudad del interior de la provincia de Buenos Aires todavía queda una esta de egresados por hacer.
La cámara hace un paneo por una típica peatonal de esas localidades que parecen repetir arquitectura y observamos como los vecinos deambulan con sus bolsas navideñas en medio de la lluvia. Mientras tanto, los 54 alumnos de la única escuela agropecuaria (de una ciudad que respira campo) van amaneciendo pensando en lo que será su propia nochebuena del viernes 20 de diciembre.
Pero como toda Navidad, ésta tuvo a su propio Grinch. ¿Y si el guionista le agregara un conicto más y diría que el hijo de este villano es uno de los alumnos? ¿Y si además ese mismo día fuera el cumpleaños de ese egresado? Demasiado Carlos, demasiado.
Igual, probemos. Lo que hoy iba a ser una crónica policial por estafa terminó siendo la crónica de una esta, pero sobretodo una demostración: de empatía, de solidaridad y de resiliencia. Así. Literal.
Los chicos del Agro tenían todo listo para la esta de egresados en La Rural pero en la misma mañana de ayer se enteraron que la persona que estaba encargada del catering había desaparecido y no daba señales de vida. La noche empezaba a desgranarse como un castillo de arena en la primera línea de la playa que observa con resignación como la marea va subiendo. En medio de la incertidumbre, los nerviosismos y los mensajes de whatsapp, aparece un aviso esperanzador: ¡Apareció Andrés Escobar! Pero no hay mucho que festejar, apareció sin el catering ni el dinero que le habían entregado los padres. Su única excusa es que fue secuestrado. Corten.
Todavía aturdidos y masticando bronca, el dolor y la decepción fueron mutando e inmediatamente se puso en marcha una ingeniería por parte de padres, docentes y auxiliares de la Agrotécnica para cargarse la esta al hombro.
En la era de las viralizaciones y sin vergüenza ni pluritos, empezaron a pedir colaboraciones a través de las redes sociales. «La esta a la canasta» estaba en marcha. Silencio. Son cerca de las 16 horas y en el interior la siesta es un ritual sagrado.
La ciudad duerme y un nuevo paneo muestra como las calles comienzan a secarse de la lluvia que cesó, y casi como el mejor de los meta mensajes, entra un texto en el grupo de whatsapp de los padres organizadores: «La esta se hace». Los propios artíces de que la noche haya sido lo que debería haber sido, sin ningún interrogante en el medio, le dijeron a este cronista de PRIMERA PLANA que estaban sorprendidos por la cantidad de ayuda recibida. Personas particulares con bolsas de pan, empresas que aportaron hielo, casas de comidas que llevaron empanadas, son algunos de los muchos ejemplos que se pudieron observar en el predio de la Sociedad Rural.
Que pude observar, perdón, pero como exalumno de la institución no podía evitar acercarme a ayudar.
-Carlos ¿cuál es el pico de emoción de la esta, de la película? ¿Buscamos el quiebre cuando entran los chicos al salón?
-No, hagamos que todos le canten el feliz cumpleaños al hijo del Grinch. Al n y al cabo, él también es una de las víctimas y los demás demostrarán que el amor vence al odio, siempre. Fin.
Fuente: Primera Plana


