El Diario de San Pedro | Noticias locales y regionales

Paro y protesta en una fábrica de bolsas de residuos por falta de pago de haberes

Destacadas Interés General Locales

Este lunes comenzó la semana con una protesta de los empleados de la fábrica plásticos Saladino, donde antiguamente funcionaba la fábrica de comidas congeladas Marítima Heinlein en la localidad de Río Tala, sobre la vieja Ruta Nacional 9, a metros de pre-moldeados de cemento Prear.
Plásticos Saladino se dedica a la fabricación de bolsas de residuos, entre otros productos. La empresa pertenece a José y Axel Saladino, con quienes tratamos de dialogar, pero sólo obtuvimos una negativa de su parte.

En diálogo con uno de sus empleados, pudimos conocer que la protesta se realiza por el pedido de pago de sueldos atrasados, a algunos empleados se les adeudarían hasta dos meses de pago de haberes. También se reclama por las malas condiciones de trabajo, irregularidades y, hasta trabajo esclavo para empleados venezolanos que, se encontrarían durmiendo en una casa detrás de la fábrica.
Alrededor de 25 serían los empleados que reclaman sus derechos, en su mayoría oriundos de la localidad de Río Tala y otros, provenientes de Misiones y Venezuela, que además de sufrir la falta de pago de haberes, corren el riesgo de ser desalojados de sus domicilios porque no han podido pagar el alquiler.
Además, los empleados contaron que la fábrica a finales del año 2017 pasó por un complicado momento, en que la producción disminuyó considerablemente, pero aseguran que desde hace dos meses esta aumentó considerablemente. Es por esto que ellos creen que no habría motivos para no pagar.

Los empleados sostienen que no están amparados por ningún sindicato, ya que la mayoría de los empleados estaría bajo condiciones laborales informales, es decir, en “negro”. Cuentan también, que ha sido una decisión propia la de parar, ya que no aguantaban más la situación que atraviesan.
Ahora, se encuentran a la espera de una respuesta de los propietarios, quienes ya les habrían ofrecido «unos pesos» para que vuelvan a sus puestos de trabajo. Esta oferta fue rechazada porque quieren cobrar la totalidad de la deuda para poder pagar sus gastos.

En cuanto a la denuncia por trabajo esclavo, los empleados aseveraron que un grupo de venezolanos estaría durmiendo en una vivienda ubicada dentro del predio de la empresa en estado de abandono, durmiendo en el piso, cocinando con leña y en condiciones indignas desde todo punto de vista.