El sábado 14 de mayo se realizará una nueva edición de “Frutos de la tierra y el río”, el espacio de encuentro entre productor y consumidor que San Pedro tiene a lo largo del año. Es la primera docena de ferias, y un buen momento para repasar la importancia de cuidar estos espacios.
“La feria resuelve muchos de los inconvenientes productivos y de comercialización que tienen los productores de la agricultura familiar. Permite conversar con el consumidor, conocer sus gustos -qué compra y qué no-, en qué época compra cada cosa, y también realizar mejoras en función a la opinión de los visitantes”, cuenta Laura Hansen, una de las técnicas que acompaña la iniciativa desde su primera edición en mayo de 2013. “También es un día de disfrute, de estar con otros que antes eran conocidos y ahora son amigos”, agrega.
Los esperamos a todos el sábado 14 de mayo, en Hipólito Yrigoyen entre Mitre y Pellegrini, frente a la Plaza Constitución, entre las 10 y las 18 hs.
El largo camino del productor al consumidor
Para lograr un producto de calidad y en cantidad para abastecer un mercado, los productores deben planificar qué, cómo y cuánto producir. Ésto a veces es muy difícil porque las preferencias de los consumidores cambian y también su poder adquisitivo. Además, no siempre es posible saber si hay otros productores que están ofertando lo mismo, y puede quedar mucho sin vender.
A veces los productos se pueden almacenar, y la sobreoferta no es un problema, pero si los productos son perecederos como la lechuga, los tomates, los duraznos o la leche, hay que venderlos rápidamente, con el problema que el que lo compre lo haga a precio muy bajo. Antes de tirarlo, el productor debe renunciar y venderlo a ese precio, con lo cual su poder de negociación es muy bajo.
Los procesos productivos en general son largos desde la siembra de una semilla hasta que la planta da los frutos. Como mínimo puede ser un mes, en algunas hortalizas hasta tres, y en el caso de frutales, tarda años. Además hacen falta insumos, semillas, sustratos, macetas, fertilizantes y muchas horas de trabajo.
Y cuando de agricultura familiar se trata…En el caso de los agricultores familiares todos los integrantes de la familia participan de todas las etapas. La primera, la de producción, incluye el laboreo de la tierra, siembra, desmalezado, riego, entre otras. Luego la de cosecha: recolección, selección, limpieza, embalaje. En el caso de los productos elaborados tienen otra etapa más, que es transformar esa materia prima en otro producto, un dulce, un queso, una mermelada. Y eso no acaba ahí, falta la otra difícil etapa de comercialización.
También es preciso mantener las herramientas, llevar adelante el hogar, participar de capacitaciones y reuniones.
Especialmente la comercialización
El producto que luego sale de la chacra puede recorrer numerosos caminos hasta llegar al consumidor. A través del mismo va cambiando de manos y formas. Existen varios canales y en cada uno participan diferentes intermediarios comerciales que cumplen funciones y tienen requerimientos de entrega del producto distintos. Esas funciones son, entre otras, el transporte, la información del producto, el embalaje, etc.
Por eso es importante la feria, porque hace aportes para resolver varios de estos escollos a lo largo del proceso. Especialmente, porque permite vender directamente sin que el producto pase por tantas manos y ganar algo más. Además, para el consumidor es una oportunidad de comprar un producto fresco, recién cosechado, recién elaborado. Con ese desafío está “Frutos de la tierra y el río”, que este 14 de mayo alcanza su doceava edición, y lo que esta supuso: dificultades, aprendizajes y satisfacciones.

