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Marcelo Manso elevó a juicio la causa por el asesinato de Nelson Lillio

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A casi un año del asesinato de Nelson Lillio, oficial de la policía local, quien en ese momento junto a su compañera Laura Lencina quisieron evitar un asalto en pleno centro de nuestra ciudad, a un camión repartidor, hoy el fiscal Manso a cargo de la causa, pudo llevar al único imputado como el asesino, Roberto Branto Ayala, a juicio. Hoy la causa esta en manos del Juzgado de Garantías.

Luego de las declaraciones de Branto, (que había sido beneficiado con salidas transitorias mientras cumplía una pena por robo, privación ilegítima de la libertad y tenencia de arma de guerra), donde se pudo saber que solo ratifico los argumentos quien justifica su herida de bala en la zona del abdomen como una bala perdida y que justo llegaba a San Pedro por una cuestión de pago de alquiler. Luego contó que se paso dos días en los que se lo buscó intensamente en la zona costera, que se le bajo la presión pensando que iba a morir, y que luego se dirigió hasta la Ruta 9 con intensión de llegar a Baradero, su ciudad. Durante ese trayecto apareció la policía y fue detenido.

El Fiscal Marcelo Manso logró reunir los elementos que ahora le permitieron reconstruir lo sucedido y desestimar cualquier tipo de acción o responsabilidad de la oficial subinspectora Laura Lencina en su desempeño como agente de la fuerza de seguridad.

La citación a juicio para Branto Ayala por los delitos de homicidio calificado, en concurso real con robo agravado por uso de arma de fuego y portación de arma de guerra, está en manos del Juzgado de Garantías.

Recordemos que el triste y aberrante hecho ocurrió el pasado 25 de enero del 2017, poco antes del mediodía, cuando dos personas que se encontraban a bordo de un camión repartidor, de la Distribuidora Río Tala, bajaban mercadería en un supermercado chino. En ese momento estaban Branto y su compañero Morel, esperando su crimen.

Se encontraban en una motocicleta, Morel era quien conducía, se ponen a la par del camión, baja e intercepta a uno de los empleados que estaba dentro, primero golpeándole la ventana y gritándole «bájate o te mato, te mato», rompió la ventanilla con un par de golpes que propinó con la empuñadura del arma y le exigió al conductor que abra la puerta.

Morel logro guardarse la recaudación de unos 55 mil pesos, emprende a la fuga para irse con su compañero Branto quien lo aguardaba a pocos metros del lugar, pero en ese momento, se escucho la vos «alto, policía».

Fue en ese momento cuando apareció el patrullero en el que se desplazaban los agentes Nelson Lillo y Laura Lencina. Tanto Branto como Morel abrieron fuego contra los efectivos, quienes repelieron la agresión con sus armas reglamentarias.

En la balacera muere el delincuente Pablo Morel, Branto emprende a la fuga herido y el Oficial Nelson Lillio queda gravemente herido quien es llevado de urgencia al hospital. Momentos mas tarde muere.

Mientras tanto, Branto siguio su fuga por la calle Rivadavia hasta Arnaldo y por esta última en dirección a Salta. En ese tramo intentó apoderarse ilegítimamente de un automóvil marca Ford, blanco y siguió la fuga, donde lo aguardaba un sujeto identificado posteriormente como Marcos Gabriel Bruzzone, a bordo de una motocicleta, con el motor en marcha, desapareciendo entre el tráfico.

De allí en más pasarían 55 horas en las que nada se supo del asesino, y Bruzzone, cuya orden de captura está dictada, sigue prófugo.

La fiscalía cuenta con pruebas que considera contundentes, entre ellas cámaras de seguridad chequeada, el testimonio de al menos cinco personas sin vinculación entre sí que coinciden en señalar que durante el hecho vieron a Branto Ayala empuñar el arma.

Ademas están las pericias sobre los proyectiles y los resultados de las comparaciones de su perfil genético en las manchas de sangre que se hallaron.