La Justicia determinó que no existen pruebas suficientes para mantener la acusación tal como la planteó la Fiscalía, lo que permitió que ambos imputados recuperaran la libertad y se les dictara la falta de mérito. Aunque siguen involucrados en la investigación, esta deberá explorar otras hipótesis sobre el crimen.
Los dos detenidos por el asesinato de Sandra Nouet quedaron en libertad por falta de mérito tras la audiencia de prisión preventiva de la semana pasada, según la resolución del juez Román Parodi anunciada este lunes. Franco “el Rosarino” Neyra y Maximiliano “Pillo” Troche fueron liberados debido a la denegatoria del pedido de prisión preventiva hecho por la Fiscalía de Viviana Ramos. Aunque siguen implicados en el caso, la acusación en su contra perdió fuerza, por lo que la investigación deberá considerar otras hipótesis sobre el crimen.
Las defensas de Troche, a cargo de Paulo Cordara, y de Neyra, representado por Joaquín Castro y Lucas Bruzzesi, presentaron argumentos que fueron aceptados por el juez, quien consideró insuficientes las pruebas para mantenerlos detenidos.
En su fallo, Parodi indicó que las pruebas recabadas tras la detención de ambos «no permiten mantener el estado de sospecha inicial» y decidió liberarlos por falta de mérito. El juez subrayó que no hay testigos presenciales, solo «conjeturas» sobre quiénes podrían haber sido los autores del crimen, además de dos pericias fundamentales que resultaron negativas: la del arma secuestrada a Troche y la rueda de reconocimiento a Neyra.
La testigo que vio una moto roja tipo 110, conducida por una persona con una campera negra con capucha, que dijo «vengo de hacer una secuencia» momentos antes de la llegada de la ambulancia y la policía, no reconoció a Neyra como «el Rosarino».
Las pericias sobre el arma calibre 22, secuestrada en la casa de la novia de Troche y de las mismas características que la utilizada para el asesinato, dieron negativo en el cotejo con los proyectiles hallados en la escena. Los elementos reunidos hasta el momento de la audiencia fueron insuficientes para establecer la responsabilidad de los imputados, por lo que el juez consideró que existe «una duda conviccional» respecto a su autoría.
Debido a la duda existente sobre la posible participación de Franco Neyra y Maximiliano Troche en el homicidio, Parodi ordenó su inmediata liberación, rechazando la solicitud de prisión preventiva por falta de mérito. Ahora, la Fiscalía deberá profundizar en otras hipótesis de la investigación, que involucran a otras dos personas apodadas «el Rosarino»: una de nombre Agustín y otra llamada Rodrigo, quien ya había sido señalado en otros casos de abuso de armas relacionados con deudas por la venta de drogas.


