A diario se reciben denuncias por amenazas. En algunas ocasiones existe un trasfondo que podría resolverse a través de otras alternativas. La mayoría suelen ser violencia de genero.
En nuestra ciudad es común ver o escuchar a dos automovilistas que se cruzan en un semáforo; discuten y uno amenaza al otro con que le va a romper el auto y lo va a matar. En un barrio, hay una casa que siempre se la ve con las puertas y las ventanas cerradas. A veces se escucha el grito de un hombre que suena como un trueno; en esa casa una mujer vive amenazada por su pareja, quien le jura que va a hacerle tanto daño como le sea posible. Dos vecinas se guardan rencor porque el perro de una pisa el césped de la vereda de la otra; en el medio del reclamo, se escucha una amenaza: “Te voy a quemar la casa”. Todas estas situaciones terminan en una unidad judicial, plasmadas en denuncias penales.
De acuerdo con el Código Penal Argentino, la amenaza es un delito que atenta contra la libertad de las personas. En el artículo 149 bis se indica que será reprimido con prisión de seis meses a dos años el que hiciere uso de amenazas para alarmar o amedrentar a una o más personas. En este caso la pena será de uno a tres años de prisión si se emplearen armas o si las amenazas fueren anónimas.
Este miércoles en nuestra dependencia se radicaron tres denuncias.
Un masculino de 18 años de edad, cuenta que momentos en que se encontraba en la terminal de ómnibus Maria A. de Gomendio 610, otro masculino con el cual tiene problemas de vieja data, comienza a amenazarlo verbalmente, que al día siguiente se encuentra con el padre de este joven en parada de colectivo, que este también lo amenaza verbalmente de muerte.
Una femenina 36, cuenta que posee problemas de vieja data con sus vecinos, a raíz de que la pareja actual de su hija, habría mantenido relación amorosa con una de sus vecinas. Que diariamente recibe amenazas por parte de familia de la ex pareja de su actual yerno.
Por ultimo una femenina de 24, que se desempeña laboral mente cuidando a un hombre mayor y que mientras se encontraba en la casa de este, ubicada en San Martín al 600, de la localidad vecina de Rio Tala preparando merienda, se hace presente la ex mujer del señor conjuntamente con sus hijos, los cuales comienzan a agredir y amenazar verbalmente a ambos, luego se retiran.
A este parte oficial se le suma una denuncia por agresión y daños. Una mujer de 52 cuenta que se encontraba circulando con su hijo por la vía publica, cuando se le acerca otro masculino y le propina dos golpes de puño en la espalda, refiere que tiene problemas de larga data.
Terminando un masculino denuncio que mientras dormía en su vivienda ubicada en Miguel Porta al 900, siente una explosión y al dirigirse hacia su garage se estaba incendiando quien lo extiende rápidamente.
Sin ánimos de generalizar, en la mayoría de las amenazas existe un trasfondo de alguna índole que determina una vinculación permanente o circunstancial de las partes. Esta vinculación puede ser entre comerciante y cliente, o en una relación de vecindad o amorosa. En la mayoría de los casos, las partes se conocen de antemano y hubo algo que fue exacerbando el estado anímico que llevó a eso, o simplemente un maltrato verbal.
Seria de mejor manera tratar de dar un espacio para el diálogo, sería mucho más efectivo que una denuncia, dado que la vía penal siempre debe ser considerada la última ratio, porque el delito de amenaza podría tener una sanción pero no resolvería el conflicto de fondo.
Pero también, donde ya hubo amenazas previas, se presta más atención. En otras situaciones se debe actuar anticipadamente para prevenir como en los conflictos donde se produce violencia de genero. A veces una amenaza puede terminar en un hecho más grave.
La Línea 144 brinda atención telefónica especializada a mujeres víctimas de violencia de género durante las 24 horas, los 365 días del año. Es anónima, gratuita y nacional.
Es lamentable observar en nuestra ciudad que las amenazas crecen pero van acompañadas por enfrentamientos armados entre vecinos, el mercado de armas existe, una tendencia creciente que alarma.

