El gremio que conduce Roberto Fernández denuncia salarios impagos en el interior.
El gobierno de Axel Kicillof logró evitar que en la provincia de Buenos Aires se materialice el sorpresivo paro que la Unión Tranviarios Automotor (UTA), el gremio de los choferes de colectivos, anunció para el interior del país en reclamo de salarios adeudados.
El sindicato que conduce Roberto Fernández dispuso una «retención de tareas» a partir de las 12 horas de este jueves hasta el mediodía del viernes «ante el incumplimiento al pago de salarios del personal».
Sin embargo, en distritos importantes como la provincia de Buenos Aires y Rosario la medida no se concretó. En el primer caso, el Gobierno giró fondos para el pago de sueldos y destrabó la situación, según informó Fernández. En Rosario la seccional no adhirió porque ya habían cobrado los salarios.
En el resto del país, a las 12 horas comenzó la medida. En un comunicado, los directivos del gremio expresaron «la profunda preocupación con relación a la crítica situación económica que están atravesando los trabajadores del transporte en interior del país, devenida tras la declaración de la Emergencia Sanitaria establecida por el Gobierno Nacional para todo el territorio argentino».
El paro de la UTA se concreta dos días después de que el ministro de Transporte, Mario Meoni, recibió a representantes de cámaras del sector del Área Metropolitana de Buenos Aires y les aseguró que liberará subsidios para garantizar el servicio.
Meoni admitió esta mañana que «el transporte está en una situación crítica, pero consideró que «hay empresarios que pueden afrontar el pago de salarios de este mes y no poner en riesgo el servicio». Por esto, les pidió que «entiendan que estamos en una situación muy particular y que es un momento en el que hay que afrontar las dificultas económicas y financieras de una manera diferente».
Sobre los salarios adeudados, el ministro aclaró que «no es un problema de que la Nación no haya transferido los fondos» y añadió: «De hecho, esta semana se terminó de girar la totalidad de los fondos a las provincias y municipios para que puedan afrontar los subsidios». «Lo que claramente está sucediendo es que al imponerse una cuarentena ha caído notoriamente la capacidad de recaudación que tiene cada empresa y eso hace que muchas de estas estén en una situación más compleja», agregó.
Como explicó LPO, los subsidios están fluyendo mayormente al Conurbano para que no se paralice por completo la actividad. Pero en el sector empresario advertían que el transporte urbano del interior no le están pagando los subsidios y que por eso sería el primero en frenarse por completo. «Esta semana es clave», advirtieron en las empresas el martes y explicaron que sólo pudieron pagar la mitad de los salarios de marzo.
La presión conjunta del sector empresarial y gremial es una estrategia bastante habitual en algunos rubros, por lo que el paro de este jueves tiene como destinatario claro al Gobierno nacional más que a la patronal.
«Tenemos que agradecer a los choferes que no habiendo cobrando los sueldos completos, estén trabajando. Por la cuarentena nuestra recaudación genuina cayó a menos del 5% y los pagos de las compensaciones están atrasados de manera drástica, en especial en la provincia de Buenos Aires. Ya casi no hay para comprar gasoil. Así que en la medida en que se acaben los fondos, las líneas irán parando», dijo a LPO el lunes Daniel Millaci, titular de la Cámara Empresaria del Autotransporte de Pasajeros (CEAP).
En el comunicado en el que anuncia el paro, la UTA afirma que «somos completamente conscientes de la necesidad de auxilio al sistema de transporte del interior del país, el cual se encuentra actualmente relegado, pese a la esencial tarea que se viene prestando desde la declaración de la emergencia referida».
«Si no se asume la deuda salarial habida con los trabajadores se nos hace imposible seguir prestando el servicio como se viene realizando hasta la fecha», advierte el gremio en la nota.


