La Plaza Congreso fue epicentro de una masiva movilización impulsada por la CGT, con la participación de sindicatos y agrupaciones políticas que expresaron su rechazo a la reforma laboral discutida en el Senado. El operativo de seguridad se desplegó con intensidad alrededor del Palacio Legislativo, donde se concentraron miles de manifestantes.
La jornada se vio marcada por episodios violentos, especialmente entre las 15 y las 17, cuando grupos de manifestantes arrojaron piedras y bombas molotov contra efectivos de Gendarmería y la Policía Federal. Las fuerzas de seguridad respondieron con gas pimienta y el uso de carros hidrantes para dispersar a quienes intentaban avanzar sobre el vallado.
Como consecuencia de estos incidentes, al menos cuatro agentes resultaron heridos y dos personas fueron detenidas. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmó que entre los lesionados hay tres gendarmes y un policía. Además, señaló que algunos manifestantes estaban armados con morteros caseros, gomeras con elementos metálicos y artefactos incendiarios.
La tensión se originó cuando las fuerzas intentaron retirar banderas a militantes de izquierda, lo que derivó en enfrentamientos directos en los alrededores del Congreso. La situación continuó en escalada, con quema de tachos de basura y lanzamiento de proyectiles, mientras grupos de militantes lograron derribar parte del vallado antes de ser contenidos nuevamente.
La movilización contó con la presencia de importantes sindicatos como la UOM, las dos CTA, UATRE, UOCRA y La Bancaria, entre otros, quienes también promovieron paros y ceses de actividades en diversos servicios. Además, se sumaron a la protesta trabajadores agrupados en la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), incluyendo sectores de Camioneros, Aeronáuticos y Portuarios.
En plano político, dirigentes del peronismo como el gobernador bonaerense Axel Kicillof y la vicegobernadora Verónica Magario participaron de la manifestación, acompañados de legisladores y referentes de la izquierda como Christian Castillo y Myriam Bregman.
Las movilizaciones se extendieron al interior del país, replicándose en ciudades como Córdoba, Rosario, Mendoza y Neuquén, donde también se reportaron algunos incidentes y actos de protesta liderados por sindicatos regionales.
A pesar de la magnitud de la marcha y los disturbios registrados, la CGT anunció que no convocará a un paro general por el momento, pero reiteró su rechazo al proyecto de reforma, al considerarlo un retroceso en materia de derechos laborales.


