El suicidio se ha convertido en un tema tabú para nuestra sociedad. Sin embargo, ese acto que refiere a una decisión individual, tiene un fuerte componente social que hace imperioso romper con el mito y hablar responsablemente para tratar de evitarlos.
La psicóloga Ana Rita Baquela dialogó en RADIO META sobre el suicidio y su tratamiento en los medios de comunicación. “Más allá de que es un acto individual, siempre tiene un alcance colectivo, es un problema sanitario, social y tiene que haber un abordaje comunitario y responsable del tema, nos compete a todos el suicidio, justamente hay que hablar de ésto”.

Respecto al tratamiento periodístico, indicó: “Muchas veces se informa desde la sección policiales y no es un delito, es un problema de salud, es algo que le puede pasar a cualquiera, hay muchos mitos”. Y en ese sentido, ejemplificó: “Otra de las cuestiones que están en el imaginario social es que ocurre cuando alguien estado depresivo, y no siempre alguien que tiene esas ideas está en un proceso de depresión. Porque sino, un familiar o amigo de alguien que no está depresivo y está dando pautas de alarma puede pensar que no”.
Ana Rita contó cuáles podrían ser algunas señales de alerta. “El aislamiento; las persistencia de ideas negativas; cierta dificultad al comer, dormir; dificultad en el trabajo; a veces un cambio repentino de conducta, llanto inconsolable, alguna situación adaptativa, la pérdida del trabajo…”.
Para la psicóloga es fundamental hablar del tema suicidio. “Otro mito es que del suicidio no hay que hablar, porque entonces si uno lo habla puede ocurrir. En realidad, si una persona viene con estas ideas y puede hablar del tema, se reduce, no es que se incrementa la necesidad, muchas veces cede la idea”.
También el suicidio como único camino, es una idea a derrumbar. “Algunos dicen ´el que se suicida quiere morir´. En realidad, si había la posibilidad de hablar con alguien, eso se corre rápidamente. Un llamado telefónico, un amigo, un docente, un psicólogo. Siempre el otro es importante en la prevención, las habilidades sociales. Por eso digo que es algo social, porque todos tenemos que estar atentos y podemos dar una mano al que no ve otra salida, hay salidas en relación al seguir vivo”.
Sobre el tratamiento del suicidio como información periodística, recomendó: “No hablar individualmente del hecho, de la situación, el detalle no aporta nada. Hay que hablar desde el lugar de la prevención, hablar del tema, no del hecho logrado: el sujeto y los detalles”.
La Subsecretarías de Salud Mental, Consumos Problemáticos y Violencia tiene habilitado el 0800 222 5462, de lunes a viernes las 24 hs y fines de semana y feriados de 9:00 a 24: 00 para aquellas personas que necesitan ayuda. Se puede llamar también a la línea de emergencia 107.
Fuente: Fm Meta
¿Qué es la depresión?
Ocasionalmente, todos nos sentimos melancólicos o tristes, pero estos sentimientos, por lo general, son pasajeros y se superan en poco tiempo. En cambio, cuando una persona tiene un trastorno depresivo, este interfiere con la vida diaria y afecta al desempeño normal de sus actividades cotidianas.
La depresión es una enfermedad común pero grave, y la mayor parte de quienes la padecen necesita tratamiento para mejorar. En el peor de los casos, la depresión puede prolongarse durante años e, incluso, afectar de forma irreversible a la persona que la padece.
Por tanto, la depresión se caracteriza por un estado de ánimo bajo y sentimientos de tristeza, asociados a alteraciones del comportamiento, del grado de actividad y del pensamiento. Puede causar ansiedad, insomnio, pérdida de apetito y falta de interés o placer por realizar diferentes actividades, así como afectar a las actividades laborales, escolares y familiares.
¿Qué provoca la depresión?
Las razones por las que uno se deprime pueden ser obvias o todo lo contrario. Igualmente, puede existir un solo motivo o varios. En realidad, no existe una causa única conocida de la depresión. Más bien, esta parece ser el resultado de una combinación de factores genéticos, bioquímicos, y psicológicos.
Por ejemplo, sufrir un episodio traumático, la pérdida de un ser querido, atravesar por una relación dificultosa, o cualquier situación estresante puede provocar un episodio de depresión, y también pueden darse episodios de depresión subsiguientes sin una provocación evidente.
Según la Clínica Universidad de Navarra, este trastorno se produce generalmente por la interacción de factores biológicos (cambios hormonales, alteraciones en los neurotransmisores cerebrales como la serotonina, la noradrenalina y la dopamina, componentes genéticos, etc.) con factores psicosociales (circunstancias estresantes en la vida afectiva, laboral o de relación) y de personalidad (especialmente, sus mecanismos de defensa psicológicos).
¿Cuáles son sus síntomas?
Aunque no todas las personas con depresión padecen los mismos síntomas, son habituales los siguientes signos:
- Sentimiento persistente de tristeza, ansiedad, vacío, desesperanza y pesimismo.
- Sentimiento de culpa, inutilidad o impotencia.
- Irritabilidad o inquietud.
- Pérdida de confianza en uno mismo y/o en los demás.
- Pérdida de interés en las actividades o pasatiempos habituales de los que antes disfrutaba, incluso de las relaciones sexuales. .
- Pérdida de la libido y del interés en las relaciones sexuales.
- Pérdida de la capacidad de disfrutar.
- Cansancio exagerado, incluso después de pequeños esfuerzos, y falta de energía.
- Disminución de la capacidad para concentrarse, recordar detalles y tomar decisiones.
- Insomnio, despertar muy temprano, o dormir demasiado.
- Pérdida de apetito o comer de manera excesiva.
- Ideas de muerte o intentos de suicidio.
- Dolores y malestares persistentes: dolores de cabeza, cólicos o problemas digestivos que no se alivian incluso con tratamiento.

