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Ex empleado del Centro de Monitoreo condenado a cinco años de prisión domiciliaria

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«Si cometí un error lo estoy pagando, no me parece justo tanto escrache» confesó a El Diario de San Pedro el imputado, tras recibir la pena de cinco años de prisión domiciliaria debido a su condición de discapacitado.

El empleado municipal que trabajaba en el Centro de Monitoreo y que luego fue trasladado a operar la telefonía del 107, fue condenado a cinco años de prisión por haber sido hallado responsable por el delito de dos robos perpetrados en la vecina localidad de Ramallo en enero del año 2015.

Edgar Facundo David Castañares integraba una banda junto a dos peligrosos delincuentes, Walter Díaz y Jorge Negrete, los tres aparecen como responsables de dos delitos muy violentos perpetrados, asaltaron a mano armada a dos familias.

A Castañares se lo involucra por haber trasladado a los otros dos delincuentes en su auto marca Honda Civic para que realizaran los robos; fueron descubiertos por las cámaras de seguridad del municipio de Villa Ramallo, donde también se pueden apreciar en las imágenes a los delincuentes encapuchados y fuertemente armados antes de proceder al robo de una vivienda.

Días después, la policía allanó varios domicilios en nuestra ciudad incluyendo el de Castañares que fue donde encontraron los elementos probatorios: una carabina calibre 22, una escopeta calibre 36, cartuchos, dos relojes, tres celulares, cadenas de oro, numerosos electrodomésticos que serían producto de uno de los robos y, el automóvil Honda Civic que pertenecía al imputado.

El Dr. Hugo Lima, abogado del delincuente, firmó un juicio abreviado la semana pasada tras dialogar con su cliente y reconocer su responsabilidad en el caso con una condena de cinco años de prisión domiciliaria. Se le otorgó el beneficio de pasar la condena en su domicilio teniendo en cuenta su condición discapacidad y, que por lo tanto, no puede ser alojado en ninguna Unidad Penal. Además, también que le permitirán salidas laborales para que pueda continuar cumpliendo tareas como empleado municipal ya que el mismo no posee otro ingreso económico.

Nuestro medio pudo dialogar brevemente con el joven condenado y nos confesaba «si no puedo cortar ni la comida no tengo muchas posibilidades de portar o manipular un arma, yo lo dejo a criterio de cada uno».

También agregó «lo único que quiero es seguir trabajando como todos los días, con lluvia, frio o calor; si cometí un error lo estoy pagando, no me parece justo tanto escrache».