El abogado defensor Dr. Pablo Prati expresó la preocupación que existe en el ámbito legal por la falta de predisposición de la gente a participar como Jurado en los juicios. Alegan enfermedades, molestias, pero especialmente una negativa a formar parte.
El Dr. Pablo Prati fue abogado defensor de Walter Alanis quien fue imputado por tres delitos, el más grave era un homicidio, en el que supuestamente habría utilizado una escopeta, lo que agrava su figura, por robo calificado y abuso de armas.
La causa se tramitó acorde al procedimiento del código provincial y se optó por el trámite de Juicio por jurados.
En esta instancia hay un Juez, un árbitro y 12 ciudadanos quienes toman la decisión sobre la responsabilidad penal, si es que existió culpa de parte del acusado o si es inocente.
Se desarrolló el Juicio y durante la tramitación del mismo y en presencia de ese Jurado, constituido para ese Juicio exclusivamente, se determinó que las pruebas que se habían recolectado inicialmente y que impusieran a Alanis a estar privado de su libertad durante dos años, no tuvieron esa fuerza probatoria una vez que los testigos declararon ante los doce Jurados y, demostraron que Walter Alanis era inocente de cada uno de los hechos.
“Esto se logró porque existe un nuevo procedimiento en la Provincia que es el Juicio por jurados donde se le da la posibilidad a los ciudadanos de poder decidir, aun sin conocer el derecho, en base a sus condiciones, al sentido común, a sus experiencias”, comentó el Dr. Pratti.
Y agregó: “Eso hace que los justiciables tengan el derecho de ser juzgados por sus pares, por una persona más, como ellos, donde va a haber distinta idiosincrasia, gente de un nivel socio cultural más alto, otro más bajo, es una situación donde se mezclan, es bien heterogéneo. Es algo democrático, le hace muy bien a la Justicia y permite que los jueces observen y saquen sus conclusiones de las personas que van a declarar y si dicen la verdad o no. Justamente con Walter Alanis se demostró que tanto la víctima del robo calificado mentía y que, los presuntos testigos del homicidio donde Walter había sido acusado, mintieron. Mentir en un juicio penal es un delito grave, pero lo importante fue que esos jurados por unanimidad se dieron cuenta que muchos de los que fueron a testificar habían cambiado la versión porque tuvieron miedo durante toda la etapa de investigación. Esto no se podría haber demostrado si no venían, declaraban y decían que tenían miedo de decir otra cosa porque estaban amenazados por el presunto autor de la muerte y su hermano. Sobre los alegatos finales, el Fiscal que intervino, con criterio, honestidad y objetividad, manifestó que no podía acusar a Walter Alanis del homicidio, porque se advirtió que aquellos testigos que habían mentido durante la investigación, eran quienes probablemente supieran quiénes habían sido los autores o ellos mismos podrían haber participado, lo que hizo que no pidiera que se lo condene por el delito de homicidio”. (Diario El Norte)


