La sal es necesaria para el buen funcionamiento del organismo, pero su consumo en exceso aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares e insuficiencia renal. Y aunque solemos echar muy poca a las comidas (prácticamente a la carne o las ensaladas), se calcula que el 80% de la que consumimos está ‘escondida’ en los productos precocinados.
Para intentar frenar el posible daño para nuestro organismo que puede ocasionar el consumo excesivo, solo hay una solución: dejar de tomar tanta sal. Y para hacerlo sin sufrir mucho, podemos usar un invento de origen japonés que hace que la comida esté salada, sin que haya sal.
Lo imposible es posible gracias a este tenedor eléctrico que, llevado a la boca, produce microdescargas que estimulan las papilas gustativas y hace creer al cerebro que estamos consumiendo algo salado sin que el alimento no tenga ni pizca de este condimento.
Parece increíble, pero la sensación es la misma. Así lo han podido comprobar los clientes de varios restaurantes de Tokio, que durante esta semana han comido con el invento: la prueba consistió en cinco comidas libres de sal y los resultados fueron un éxito.
Pero el tenedor mágico no solo puede imitar el sabor salado. Su microestimulación también puede conseguir los sabores amargos, los ácidos e incluso el sabor metálico. Lamentablemente no es capaz de sacar el más deseado por todos, el dulce.
El invento ha sido desarrollado por científicos de la Universidad de Tokio, y de momento no está a la venta, aunque ya tiene una empresa de publicidad para generar ruido y que sea conocido antes de que esté en las tiendas.


