Silvio Velo, nacido en San Pedro el 29 de mayo de 1971, fue elegido mejor deportista paraolímpico del mundo. Un orgullo para los sampedrinos y para el país, el capitán del equipo argentino de fútbol para ciegos desde hace 26 años, toda una vida. El Diario de San Pedro estuvo con él, se demostró muy agradecido por la nota por difundir lo que hace, contento por su nuevo logro y siempre manteniendo su humildad y calidad humana.
El reconocido futbolista sampedrino no vidente Silvio Velo ha sido elegido como el “Atleta Allianz” del mes de diciembre para completar la lista de 2017.
Velo recibió el 53 % de los votos públicos. El tenista británico en silla de ruedas Alfie Hewett quedó en segundo lugar con un 29%. El nadador del atleta paralímpico independiente Mohammad Abas Karimi quedó en tercer lugar (10 %), seguido por la nadadora italiana Carlotta Gilli y luego, el levantador de poder nigeriano Paul Kehinde.
Velo llevó a su equipo a su primer gran título desde 2005 en el Campeonato Americano de Fútbol Invidente de la Asociación Internacional de Deportes para Ciegos (IBSA) en Santiago de Chile. Argentina venció al equipo brasileño que conquistó todo en los penales en la final, con Velo marcando un gol crucial en el tiroteo.
“Este premio como mejor jugador paraolímpico del mundo, es un mimo para la carrera” define él, y dice que “hay que seguir entrenando y aportando siempre el esfuerzo de uno mismo; para lograr cosas uno tiene que sacrificarse, nadie nos viene a regalar nada”. Silvio demuestra su alegría y agradece mucho a la gente, porque si bien -cuenta- “El Comité Paraolímpico Internacional es quien propuso los nombres de los deportistas para estar en ese ranking, la decisión sobre quien gana el premio la tiene la gente, eso es muy reconfortante, que la gente te vote y te quiera. Es un impulso maravilloso para lo que viene este año, si bien uno siempre se prepara para lo mejor, este tipo de cosas siempre viene bien”.
El inicio de la pasión por el fútbol
El mejor futbolista no vidente del mundo nos cuenta: “La pasión por el fútbol la traigo desde siempre, soy ciego de nacimiento, nací en esta ciudad, en el barrio Las Canaletas y ahí fue donde mi crie, donde pasé mi primera infancia, jugando al fútbol en los potreros con mis amigos y hermanos.
Vengo de una familia numerosa, somos trece hermanos así que tenía muchos hermanos para que me lleven para todos lados, y con mis amigos me mezclaba en los picaditos que se armaban en el barrio. Ahí es donde fortalecí toda esta pasión por el fútbol, por más que haya nacido sin ver, nací con esta pasión” asevera.
Silvio nos explica, que entiende que sea raro comprender cómo en una persona que nunca vio, se despierte la pasión por un deporte tan visual como el fútbol. Sin embargo, explica que simplemente se dio así y fue algo maravilloso. “Yo soy fanático del fútbol mal y más, porque me pude mezclar con mis amigos en un fútbol totalmente convencional, no estaba adaptado para mí, se fue dando en forma natural”.
“Yo jugaba al fútbol con una pelota sin sonido como jugaban todos mis amigos, pero eso no me importaba. Lo único que me importaba era estar ahí, compartir eso, respirar ese espíritu que se respira en el potrero, es algo maravilloso” aclara el futbolista, y deja sentir su pasión en las palabras.
Confirmación de un sueño
A los 10 años sus padres lo llevaron al Instituto Román Rosell en San Isidro para chicos ciegos, para completar su educación primaria. Fue ahí que redescubrió y confirmó su sentimiento por este deporte al que tanto le dio.
“Descubro que los otros chicos jugaban al fútbol, pero con pelota con sonido. Fue descubrir que el sueño de jugar al fútbol que tenía desde muy chico, se iba a poder hacer realidad. Y ahí supe que iba a ser un jugador de fútbol, que la pelota tenía sonido, que podía escucharla y saber dónde estaba con precisión; y dije ¡Listo, no me para nadie, era Maradona y Messi juntos cuando descubrí eso! Así que ahí ya sabía que iba a ser jugador, simplemente me quedaba trabajar para poder lograrlo”.
El equipo de la Selección argentina
Fue en el Instituto Román Rosell donde el profesor Enrique Nardone conoció a Silvio, él fue quien armo la primera selección de fútbol sala para ciegos en el país y lo convocó.
En el año 91, a sus 20 años, jugó el primer campeonato latinoamericano que, se jugó en el país y, desde entonces, forma parte de los murciélagos y nada menos que como su capitán.
“Fue ahí cuando cumplí mi sueño de ponerme la camiseta argentina por primera vez y la banda de capitán. Y hace ya un montón de años que sigo siendo el capitán de esta hermosa selección”.
El define a sus compañeros, a su equipo como un todo. “Yo formo parte de un equipo de fútbol, todos necesitamos de todos para los objetivos. Lo maravilloso es poder destacarse dentro de ese equipo, uno siempre dentro del grupo se puede fortalecer y el equipo te ayuda a ser el mejor. Empujando el carro para el mismo lado, aportando todo lo mejor de uno, para que el equipo pueda llegar a cumplir los objetivos propuestos”.
Reconoce al equipo como algo esencial para el desarrollo de cada uno, confía en que esa es la forma en que uno se tiene que manejar para jugar en equipo y, es así como han logrado un montón de objetivos, con esta metodología.
Cuenta que cada año se preparan para los distintos objetivos como, por ejemplo, el año pasado lo hicieron para la Copa América. “Nos preparamos mucho y con todas las expectativas pudimos salir campeones de Copa América, fue algo maravilloso, algo que estábamos buscando”.
Su relato sobre esta final permite sentir la euforia y emoción con que lo vivieron: “Como todo partido entre Argentina y Brasil, un clásico, una final que sabíamos que para ganar la copa América teníamos que ganarles a todos, así que Brasil era el último escalón a subir para poder levantar esa copa que diga que somos los campeones de América. Jugamos ese partido con todas las ganas, salió un partido bárbaro. Si bien lo ganamos en la definición por penales, podríamos haberlo ganado durante el partido, pero no se dio y fuimos a penales. Por suerte lo pudimos ganar en los penales que sabemos que es una lotería y en esta oportunidad, fue para nosotros y pudimos festejar”.
El objetivo principal de Los Murciélagos para este año es el Mundial, para lo cual ya se encuentran entrenando. “Estamos con toda la cabeza ahí y queremos traer la copa del mundo para nuestro país”.
Representante de la voluntad y el sacrificio
Además de ser el capitán de la selección argentina de fútbol para ciegos desde sus inicios, ser reconocido como el mejor jugador de fútbol no vidente y, de ser el mejor atleta paraolímpico del mundo, Silvio se está preparando para un desafío personal muy importante que es escalar el Aconcagua.
En febrero, junto a once personalidades más, todos destacados del deporte, harán cumbre en el techo de América.
Nos cuenta: “Son distintos desafíos que uno tiene. Ahora estoy embarcado en esto, creo que uno tiene para dar un plus además del fútbol, dar el mensaje que todo es posible, que se puede cuando uno tiene voluntad de hacer algo, ya sea que te falte una pierna, un brazo, que no veas, o simplemente que no te dé la guita para bancarte la carrera. Sé que si tenés voluntad y si tenés el objetivo claro, no hay dudas que lo vas a poder lograr”.
“Justamente, de esto se trata, de transmitir con este tipo de experiencias que vamos a llevar adelante con once deportistas más, dejar ese mensaje para toda la sociedad. Este es un equipo de personalidades que se han destacado a través del deporte, superándose. Hay un montón de ejemplos que muestran que a través del deporte uno puede superarse y demostrarse a sí mismo que, cuando hay voluntad hay mil maneras, como dice mi libro, eso depende de uno”.


