Nuevos trabajos han permitido revalidar la iniciativa de continuar con los trabajos para encontrar uno de los hitos históricos de nuestra ciudad. “Creemos estar muy cerca de poder asegurar que hemos encontrado evidencias concretas de un túnel que arrancaba en el predio donde funcionó el viejo convento y finalizaba en una puerta de hierro ubicada en la barranca”, sostuvo José Luis Aguilar, del Grupo Conservacionista.
Y luego afirmó: “Un túnel de escape que fue construido hacia el río, la vía de salida más lógica en una ciudad con la geografía de San Pedro y en un contexto histórico como el que rodeaba al Convento por aquellos días. Lo tenemos localizado testimonial, histórica, lógica y electrónicamente. Pero no hemos logrado, aún, llegar a “tocarlo” físicamente”.
Al tiempo que agregó: “Con todos los datos que se han obtenido desde el Museo, creemos que la resolución de este tema comienza a entrar en su mejor momento. Este año trataremos de seguir ajustando detalles en el intento de lograr su descubrimiento físico pero creemos que ya sabemos desde dónde, hacia dónde y su longitud”.
Seguidamente afirmó: “Esta semana, este informe será elevado al Sr. Intendente Municipal, solicitándole el apoyo del Municipio para intentar llegar a la definición de este tema”.
“Su descubrimiento definitivo aportaría a San Pedro su más preciada construcción histórica y un importantísimo atractivo cultural y turístico.
Para nosotros, el túnel debería estar ahí donde los datos, los testimonios y la tecnología señalan “algo” en el subsuelo”, opinó y agregó: “Creemos estar muy cerca. Ahora sólo falta tocarlo…”
Trabajos en el 2016
Si bien los trabajos comenzaron en el 2009 cuando con un equipo electrónico señaló una cavidad bajo el pavimento del boulevard Paraná, «en 2016 volvimos a contactarnos con gente que poseía un moderno detector con georadar que posibilitaba hacer una nueva pasada por el lugar. Cabe destacar que los Sres. Wilson Céspedes y José Luis Rubio García se ofrecieron a realizar la tarea sin el más mínimo costo para el Museo», sotuvo Aguilar en su relato sobre los trabajos realizados hasta el momento.
Y luego continuó: «El domingo 17 de julio de ese año, a las 6.30 hs., posicionados en la calle del boulevard pasando el equipo sobre el punto en el que, años atrás, otro aparato similar había indicado una cavidad bajo el pavimento.
En pocos minutos, el georadar sonaba señalando que había detectado el mismo hueco que su antecesor de 2009.
En el mismo lugar, la misma señal, con dos equipos diferentes y a pocos metros del derrumbe donde estuvo esa misteriosa puerta de hierro.
Con gran entusiasmo entendimos que era crucial buscar la continuidad de la señal hacia el Municipio. A las 7, el Padre Molfesa nos abrió la casa de las hermanas y pasamos el aparato por el patio de atrás, donde debería continuar el supuesto túnel.
Increíblemente, la señal volvió a aparecer en una línea que cortaba el patio en diagonal, hacia la Municipalidad».
«Dejamos ese lugar, ya muy entusiasmados, y fuimos a lo Ré, donde creíamos que continuaba; pero luego de unas pasadas sin resultados comprendimos que estábamos desviados. Si estaba, estaba del lado de la familia Luppi.
Muy amablemente, la señora “Gogó” y su esposo Néstor, nos abrieron y atendieron en un gesto muy valorable por la confianza demostrada al equipo del Museo.
Y “Gogó” nos tenía una sorpresa… Mientras calibrábamos y poníamos en condiciones el aparato para comenzar, “Gogó” dijo “pasalo por acá”, señalando un punto exacto en su patio de césped. Y allí el equipo señaló nuevamente una cavidad alineada con los puntos de la barranca y la casa de las religiosas.
Al ver nuestras caras de sorpresa, nos explicó que su madre, siendo ella muy chica, había visto el túnel durante un derrumbe que éste tuvo en su patio; habiendo traído, incluso, empleados que bajaron y vieron la construcción subterránea», relató luego Aguilar.
«En los días previos el Intendente Salazar nos había permitido, amablemente, acceder al jardín que da contra calle Perón, lugar que creíamos clave.
Pero antes de ingresar, pasamos el equipo por calle Perón y sus veredas, en la franja por donde debía pasar la línea imaginaria de mediciones que veníamos trayendo desde el boulevard. Ya adentro del jardín municipal, el georadar comenzó a sonar una, dos, tres y cuatro veces, en la misma línea diagonal, perdiéndose la señal bajo el edificio municipal…», sostuvo seguidamente.
«De esta forma, en un solo lugar, teníamos indicaciones, con una continuidad de unos 15 metros, de una supuesta cavidad en el subsuelo.
El 30 de julio, con el interés del Municipio, se decidió realizar, en su jardín, una serie de cuatro perforaciones testigo en un intento por dar con la supuesta cavidad que allí marcaba el georadar. Pero a pesar del esfuerzo realizado por la familia Bastía con su perforadora, la cual llegó a testear hasta unos 8 metros de profundidad, con una mecha de unos 12 cm de diámetro, no se pudo encontrar absolutamente nada”, finalizó.


