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El Colegio Divisadero de Pinamar Restringe el Uso del Celular y Fomenta la Interacción Entre Alumnos

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El Colegio Divisadero de Pinamar implementó una estricta regulación sobre el uso de celulares dentro del establecimiento escolar, buscando revertir el creciente aislamiento social observado tras la pandemia. Según la dirección, el protagonismo de los dispositivos móviles durante los recreos dificultaba el diálogo y promovía la dispersión entre los alumnos.

La decisión surgió como respuesta a la distracción constante notada por los docentes, quienes debían dedicar más tiempo a controlar el uso de los teléfonos que a dictar sus clases. Ya en 2023, el colegio intentó fomentar el autocontrol y una gestión responsable de la tecnología por parte de los alumnos, pero los resultados fueron insuficientes.

En un contexto de diálogo con las familias y tras observar estudios internacionales, entre ellos un informe de la Unesco que alerta sobre el impacto negativo del uso excesivo de dispositivos en el aprendizaje, la institución definió que los teléfonos debían ser guardados bajo llave al ingresar. Los estudiantes pueden utilizar sus celulares solo en el segundo recreo y durante el almuerzo.

De acuerdo a Pamela Arigoni, directora del colegio, el cambio no estuvo exento de resistencia inicial, especialmente con los alumnos más grandes, quienes manifestaron ansiedad y buscaron eludir la norma en ocasiones aportando dispositivos de repuesto. Sin embargo, con el correr de los días, la comunidad educativa advirtió una transformación positiva: el ambiente en los recreos se tornó más ruidoso y se incrementó la interacción entre estudiantes de diferentes edades.

Análisis realizados por el colegio mostraron que el tiempo de uso del celular durante la jornada escolar superaba incluso el promedio de horas diarias señaladas por los propios alumnos. El acompañamiento de las familias resultó fundamental para sostener la medida, ofreciendo respaldo a la escuela e interviniendo en casos de uso inapropiado del dispositivo.

En lo académico, se reinstauró el uso de materiales impresos y de técnicas tradicionales de estudio, como el subrayado y la toma de apuntes en papel, lo que según los docentes y directivos, mejoró la atención y el compromiso de los jóvenes.

Para la conducción institucional, la medida no implica un rechazo a la tecnología, sino un impulso para un uso más consciente, combinando clases sobre inteligencia artificial y convivencia digital. El objetivo central: priorizar los vínculos personales y la comunicación directa dentro del colegio, en contraste con la tendencia social de conexión permanente a través de pantallas.