El Hospital Municipal confirmó dos casos recientes de mordeduras de yarará. Autoridades sanitarias advirtieron sobre los riesgos y pidieron extremar cuidados ante las altas temperaturas.
El sistema de salud de San Pedro registró en la última semana dos casos de personas mordidas por serpientes yarará, según confirmó el jefe del servicio de emergencias del Hospital Municipal “Dr. Emilio Ruffa”, José Herbas. En ambos episodios se activó el protocolo de aplicación de suero antiofídico, aunque los cuadros presentaron particularidades diferentes.
De acuerdo a lo informado, uno de los pacientes presentó alteraciones en la coagulación, una de las complicaciones más frecuentes asociadas a este tipo de mordeduras. En el segundo caso, una mujer decidió retirarse del hospital por voluntad propia, pese a la indicación médica de permanecer en observación.
Ante la aparición de estos ejemplares, el director de Bromatología municipal, Saverio Gutiérrez, explicó que se trata de un comportamiento estacional. Señaló que las serpientes, al ser animales de sangre fría, incrementan su actividad con las altas temperaturas, ya que aceleran su metabolismo para alimentarse antes del invierno.
El funcionario advirtió que los pastizales altos y la acumulación de escombros cerca de las viviendas generan un entorno favorable para la proliferación de roedores, principal fuente de alimento de las serpientes. Por ese motivo, remarcó que mantener el pasto corto y los terrenos limpios es una medida clave para reducir riesgos.
En cuanto a la prevención, desde el área recomendaron que el personal rural utilice botas altas y, en caso de no contar con ellas, refuerce el calzado fino con capas de papel, lo que puede dificultar que la mordedura atraviese el material. Además, se insistió en no intentar atacar ni matar al animal, sino identificarlo, ya que esa información resulta fundamental para orientar el tratamiento médico.
Gutiérrez explicó que las serpientes venenosas se diferencian de las culebras comunes por presentar cabeza triangular, cuello bien definido y escamas opacas, mientras que la yarará se reconoce por sus manchas características en forma de herradura.
Finalmente, las autoridades alertaron sobre la peligrosidad de los ejemplares juveniles, ya que las crías no regulan la cantidad de veneno que inoculan, lo que puede agravar el cuadro clínico. Ante cualquier mordedura, se remarcó la importancia de acudir de inmediato al hospital, donde se realizan estudios de coagulación dentro de una ventana de hasta 36 horas, y se desaconsejó terminantemente el uso de sueros caseros o tratamientos sin supervisión médica.
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