Día del Inmigrante Italiano – 3 de Junio

Interés General Locales

Por: Vivían Elena Collaretti

Por la ley 24561, se estableció esta celebración, en reconocimiento a aquellos que con su valor, trabajo y sacrificio, contribuyeron a la grandeza de nuestra Patria. Se eligió esta fecha, por ser el día del nacimiento de Don Manuel Belgrano, uno de nuestros máximos próceres, hijo del inmigrante genovés Domingo Belgrano Peri y de la argentina María Josefa Casero. La decisión de emigrar a nuestro país , fue movida por la necesidad de huir de las guerras y la pobreza extrema.

La gran mayoría se radicó definitivamente, sin romper los vínculos con sus familiares de Italia y sin perder la ilusión de volver a verlos ,algún día.No olvidaron su cultura ni sus costumbres, sino que las transmitieron a sus hijos para mantener vivas sus tradiciones. Sin proponérselo, apoyaron el Proyecto Nacional, que nació con la organización política del país. Fue la etapa de mayor progreso que se haya registrado en nuestra Patria. Los italianos, produjeron beneficiosos resultados y crearon obras trascendentes en los pueblos, que hoy son testimonios vivientes del esfuerzo y capacidad de trabajo que trajeron a estos lugares.Se puede decir con certeza, que en ningún país, la migración italiana, marcó tan profundamente a una nación, como es el caso de la Argentina.

Jorge Luis Borges afirmó :  » El argentino es un italiano que habla español».

Esa mañana fría de otoño, el puerto de Génova se había poblado de un bullicio inusitado. Además de las gaviotas que volaban nerviosas, cientos de carros ,se agolpaban en el muelle, para acercar a los pasajeros y sus enseres. Grandes baúles y cajas de madera eran subidos al barco por rudos marineros. El altoparlante apuraba a los pasajeros , quienes se fundían en interminables abrazos con sus familiares.

La escalerilla de la nave se humedecía con tantas lágrimas derramadas. Ya en cubierta, todos los viajeros se aferraban a los fríos barrotes , desafiando al viento helado que les pegaba en la cara. Se movían ansiosos , tratando de identificar el lugar  de su familia para un último adios. Canzanella los vio rápidamente ,los caballos blancos de su padre resaltaban en la multitud. Hizo círculos en el aire con el pañuelo celeste que su madre le había bordado para proteger su garganta, y en ese ondear que se hizo eterno, su corta vida se arremolinó en imágenes perfectamente ordenadas. Los juguetes  fabricados por su abuelo, la muñeca de trapo que ahora yacía sobre su cama,la escuela y todos sus amigos, los canastos de verduras recién cosechadas, las reuniones de todos los parientes para preparar la salsa de tomate, los tarros de leche recién ordeñada, el desayuno de la familia completa antes de la partida al campo o la quinta, la misa del domingo en la que se veía con Nicola ,un mozo que la doblaba en edad, lleno de sueños e ilusiones y con un espíritu aventurero que la enamoraría perdidamente.Los fuertes ruidos y las vibraciones del barco , la despertaron de sus pensamientos , el muelle se alejaba de su vista,los carros parecías pequeñas figuras , solo las gaviotas los acompañaban. Se aferró con fuerza al brazo de quien le había prometido un futuro pródigo de hijos, trabajo y buen pasar ,allá lejos , cruzando el Atlántico, en la Argentina.

Homenaje imaginario de Rulo Collaretti a Canzanella Di Nucci , su mamma abruzzesa.