Descubren un tratamiento podría acabar con los «pinchazos» de insulina diarios

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La diabetes es una de las grandes amenazas para la salud de los seres humanos. En 2011, 366 millones de personas sufrían esta enfermedad en todo el mundo. Para 2030, esta cifra habrá aumentado hasta alcanzar los 552 millones. Malos hábitos en la alimentación, sedentarismo, productos excesivamente azucarados… En el presente se está creando un caldo de cultivo que pagaremos en no mucho.
Pero entre todo este panorama negro, los enfermos de diabetes tienen hoy en día una buena noticia. Las inyecciones que se tienen que suministrar a diario puede que tengan los días contados. Al menos eso es lo que parece tras hacerse público un hallazgo de un grupo de investigadores estadounidenses que han descubierto una forma de restaurar la producción de insulina en personas que sufren esta condición.
Las personas que sufren de diabetes tipo I -las que nacen con ella- no tienen suficientes linfocito T reguladores. Estas células protegen a otras que producen la insulina, la sustancia que ayuda a regular el azúcar en sangre, del ataque del sistema inmunológico. Los enfermos no pueden crear suficiente por sí mismos para crear un equilibrio, por lo que necesitan inyectarse.
Pero los científicos de la Universidad de California y de la de Yale han encontrado la manera de extraer los linfocitos T reguladores, multiplicar su número en el laboratorio, y volver a introducirlos en el cuerpo mediante un pinchazo.
En un experimento en el que han participado 14 personas, se ha demostrado que la terapia es eficaz y segura, y que sus efectos duran hasta un año. Es decir, en teoría se podría sustituir la inyección diaria por una cada 12 meses.
El doctor Jeffrey Bluestone, profesor de Endocrinología de la Universidad de California e investigador jefe del trabajo, asegura que “gracias a las célula T podemos reeducar el sistema inmunológico, cambiando así el rumbo de la enfermedad”.
Este sistema no solo es capaz de mantener a raya la enfermedad, sino que también evita algunos de sus más desagradables efectos, como la ceguera o la amputación de miembros.
La diabetes es una enfermedad autoinmune caracterizada por una destrucción selectiva de las células del páncreas causando una deficiencia absoluta de insulina. El propio sistema de defensa ataca al cuerpo, causando un desarreglo metabólico que puede ser mortal.
Los autores e la investigación aseguran que sus hallazgos también podrían ayudar a encontrar un tratamiento efectivo para otros problemas autoinmunes, como el lupus o el reuma. Y no solo eso: la obesidad o problemas neurodegenerativos también podrían ser tratados gracias a esta multiplicación en laboratorio de los linfocitos T reguladores.