(NA) – El cáncer infantil es una enfermedad rara que puede manifestarse inicialmente con los mismos síntomas que otras enfermedades, por lo que en el caso de que un niño o adolescente consulte en varias ocasiones (por ejemplo, tres o más veces) por la misma sintomatología sin tener un diagnóstico claro, se recomienda su derivación a unidades especializadas de Oncología Pediátrica.
Así lo advirtieron María Angélica Fernández Barbieri, del Servicio de Clínica Pediátrica del Hospital Alemán y Agustín Cardoso, Hematólogo y Oncólogo Infantil del mismo centro de salud, quienes indicaron que «no se conocen las causas de la mayoría de los cánceres infantiles».
«Cerca de cinco por ciento de todos los cánceres en los niños son causados por una mutación hereditaria. Se piensa que la mayoría de los cánceres en los niños, así como en los adultos, surgen como resultado de mutaciones en genes que causan un crecimiento celular descontrolado y, por último, el cáncer», explicaron los especialistas.
Los médicos señalaron que «en los adultos, estas mutaciones génicas reflejan los efectos acumulados del envejecimiento y de la exposición por largo tiempo a las sustancias que causan cáncer», pero aclararon que «ha sido difícil la identificación de causas posibles del ambiente en el cáncer infantil, por una parte porque el cáncer en niños es raro y, por otra, porque es difícil determinar a qué pudieron estar expuestos los niños anteriormente al crecer».
Síntomas para sospechar
En general, los padres son los mejores observadores de los síntomas de sus hijos. Los profesionales de Atención Primaria han de tener en cuenta la percepción y el conocimiento de los hijos por parte de sus padres a la hora de considerar remitir a la persona a Oncología Pediátrica.
La ansiedad de los padres ante un determinado síntoma podría justificar la derivación de un paciente pediátrico, aun en los casos en los que el Pediatra considere que la sintomatología referida se debe a una causa benigna.
Algunos síntomas que pueden ser considerados llamativos son fiebre sin causa aparente, mareos, sudoración abundante, secreción en oído, sangrado en la nariz, moretones en la piel, alteración del equilibrio (tropezones o caídas frecuentes), dolor de huesos y articulaciones, estrabismo (bizco) y puntos rojos en la piel.
«Igualmente, otros síntomas de sospecha pueden ser dolor de cabeza, palidez, fatiga, cansancio; también sangrado en encías, crecimiento de abdomen, luz blanca en uno o ambos ojos, bolitas en el cuello, axilas o ingles, así como pérdida de peso», puntualizaron los especialistas.
En cuanto a los tratamientos, afirmaron que «hay muchos tipos», pero dependerá «del tipo de cáncer y otras consideraciones médicas».
«Los tratamientos comunes son cirugía, quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia y trasplante de células madre.
Algunas personas con cáncer solo recibirán un tipo de tratamiento.
Sin embargo, la mayoría reciben una combinación de tratamientos como cirugía con quimioterapia o con radioterapia», advirtieron.
Fernández Barbieri y Cardoso pusieron de relieve la «importancia de la derivación temprana», ya que «ante la sospecha de estas enfermedades, es importante la derivación del niño lo más temprano posible a las unidades de Oncología y Hematología infantil, evitando la realización de estudios que luego serán solicitados por el especialista y reduciendo el tiempo desde la sospecha diagnóstica hasta el inicio del tratamiento adecuado».
«Estas enfermedades son relativamente poco frecuentes y la sintomatología es muy poco específica, lo que dificulta el reconocimiento y pueden ser confundidas con enfermedades completamente banales», añadieron.
Finalmente, señalaron que «un plan de cuidados de supervivencia (llamado también plan de cuidados de seguimiento) se prepara para cada niño».
«Los planes están basados en el tipo de cáncer y tratamiento que recibió su niño. Por ejemplo, algunos niños pueden necesitar regresar a visitas cada mes durante el primer año después de haber completado el tratamiento. Otros, pueden no necesitar regresar con tanta frecuencia», concluyeron.


