Luego que un grupo de desconocidos tomara posesión de las instalaciones del obispado en Mollo y Chapuis, el primer día del año, referentes de la Sociedad de Fomento de la zona y vecinos en general aguardan impacientemente el accionar de la Justicia, antes que la situación pueda empeorar.
Mollo y Chapuis… predio perteneciente a la Asociación Cáritas… 1° de enero. Un grupo conformado por 4 o 5 individuos de extraña procedencia aprovechó la fecha para romper la puerta frontal y usurpar el lugar, generando un gran susto y preocupación entre los vecinos de la zona.
Se trata pues, del predio utilizado por la Sociedad de Fomento del Barrio Las Campanas como comedor comunitario para alimentar a los chicos de la zona, entre tantas otras actividades tan importantes que la entidad organiza frente a las dificultades del contexto actual.
Ante esta situación referentes de la entidad, entre ellos su presidente Gustavo Cejas, procedieron a realizar la correspondiente denuncia policial, producto de lo cual varios móviles policiales se acercaron al lugar.
Sin embargo, al estar ausente aún el pedido de desalojo por parte del Obispado en cuestión, el operativo no pudo llegar a mucho más y la fuerza pública acabó retirándose. Ante este escenario, los usurpadores continuaron avanzando por el terreno en las últimas jornadas para el desagrado de los vecinos que oían sus destrozos.
A partir de estos eventos, la impaciencia en Las Campanas continúa creciendo, y desde la Sociedad fomentista, si bien agradecen el apoyo brindado por las autoridades locales, continúan haciendo fuerza para que toda esta situación se resuelva por los correspondientes mecanismos legales, de forma que no se produzca ningún tipo de incidente y que estos eventos no sean excusa para que otros potenciales usurpadores quieran avanzar sobre el territorio afectado.
Todo parece indicar, por el momento, que será el pedido por parte de la autoridad eclesiástica, aún ausente, el que pueda dar un punto final a esta tensión, evitando de esta manera algún episodio que luego haya que lamentar.
Mientras tanto… los okupas siguen allí.
Fuente: Campana Noticias

