CAMPANA | Tientan a presos con asados y churrasco para que depongan la huelga de hambre

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La medida de fuerza lleva ya once días. Un informe de Clarín da cuenta de lo que acontece en varios penales de la Provincia, incluyendo la Unidad 21 de nuestra Ciudad. “La sociedad cree que a través de la herramienta de la cárcel se saca un problema de encima y solo es esconder algo debajo de la alfombra” advierte un detenido.

Según datos del SPB, serían entre 9 mil y 10 mil los detenidos que están en huelga desde hace 11 días. Representarían un 20% de la población total, que hoy alcanza un récord histórico: más de 49 mil detenidos hacinados en 24 mil plazas, divididas en 57 cárceles.

Un informe publicado por el diario Clarín, replica los testimonios de varios internos de distintos penales, quienes aseguran que en los últimos días, “los penitenciarios se la pasaron tentándolos. Dejaron de comer apartados a hacerlo en sus caras. Con los platos pasó lo mismo: en estos 10 días hicieron asados, churrascos y otras comidas que desearía cualquier persona”.

La situación se agravaría día a día. En la Unidad 35 de Magdalena, por ejemplo, habrían enviado a dos presos evangelistas a un pabellón que se encontraba en huelga de hambre. Según relata Clarín, ingresaron, comenzaron a comer asado y los presos reaccionaron. Según la versión carcelaria, los dos murieron. Este hecho no fue confirmado por las autoridades del Servicio Penitenciario Bonaerense, como tampoco aclararon nada sobre la noticia de un interno fallecido en la Unidad 17 de Urdampilleta (se había descompuesto luego de llevar varios días en huelga de hambre), y de otro que muriera en la Unidad 21 de Campana, aunque versiones extraoficiales hablan de “un ACV”.

Sin embargo, la política se mete en la discusión cuando los consultados por Clarín coinciden en que tras las PASO de Agosto “todo empezó a escasear”. «No te dan colchones, ni frazadas. Hay muchos pibes durmiendo en el piso», cuenta un referente de Sierra Chica al diario. «Antes te proveían de jabón, máquinitas de afeitar, crema dental. Ahora nada. Se están robando todo, porque el presupuesto que reciben por preso sigue siendo el mismo. Lo peor es con la comida. Te dan un pan cada dos internos, cada dos días. Los penitenciarios nos piden harina a nosotros para hacer el pan. Y de comer, siempre lo mismo: polenta, fideos, papa. Todo incomible y en porciones que te dejan con hambre. Desde que comenzamos la huelga te acercan la comida de antes: churrascos, pollos y cosas ricas. Pero porque saben que la estamos rechazando y nos quieren tentar».

Por último, los testimonios buscan correr el eje del reclamo de las condiciones alimentarias y de hábitat, por las falencias en el proceso rehabilitatorio que debiera cumplir la cárcel para los privados de la libertad. «El interno sale en las mismas condiciones en la que entró, y eso es grave. La sociedad cree que a través de la herramienta de la cárcel se saca un problema de encima y solo es esconder algo debajo de la alfombra. Reclamamos que el detenido pueda egresar en término y que haya trabajo fuerte con la Dirección de Readaptación Social y el Patronato de Liberados. No hay políticas de reinserción en el afuera ni capacitación intramuros. Va todo de mal en peor», advierte un detenido.

Fuente: Campana Noticias