Monseñor Pedro Laxague y el Obispo Auxiliar Justo Rodríguez Gallego (ambos de la Diócesis de Zárate-Campana), adhirieron junto a otros referentes bonaerenses a la carta del Arzobispo de la Plata Víctor Manuel Fernández, donde expresa su disconformidad ante gobierno provincial ante las actuales limitaciones al culto religioso.
El Obispo Pedro Laxague y Obispo Auxiliar Justo Rodríguez Gallego (ambos de la Diócesis de Zárate-Campana), adhirieron en conjunto con otros Obispos bonaerenses a la carta del Arzobispo de la Plata Víctor Manuel Fernández, en la cual manifiesta ante las autoridades del Gobierno Provincial su disconformidad por las medidas de restricción en los actos religiosos.
“Entendemos y acompañamos la situación sanitaria, igualmente pedimos poder rever la desproporcionada medida de poder contar tan solo con 10 personas al aire libre para la Celebración del Culto. Asimismo, solicitamos de manera formal dialogar para discernir una mayor apertura en las celebraciones en este tiempo de tanta necesidad, no solo de la salud física, sino también espiritual de nuestro pueblo bonaerense”, expresaron los líderes de la Iglesia a nivel provincial en su comunicado.
Por su parte, Monseñor Fernández había solicitado a las autoridades de la Provincia de Buenos Aires evaluar la posibilidad de ampliar la actual restricción de un máximo de 10 personas para las celebraciones religiosas al aire libre, considerando que tal requisito es “muy abusivo y completamente desproporcionado”.
En esta línea, el Arzobispo argumentó que es extraño que se considere más riesgoso un culto religioso que una actividad deportiva, explicando a su vez que no solicita que se planteen los actos de culto “desde el punto de vista de la fe”, explicando en cambio que “desde una mirada meramente humana se advierte que 20 o 30 personas a dos metros de distancia en una misa al aire libre no tienen riesgo de contagio”.
“Si se quiere obrar de manera realmente razonable y científica, entonces lo racional sería distinguir los actos de culto de otros tipos de reuniones, y habilitar un número mayor de personas que haga que la norma sea realmente practicable”, concluye el referente de La Plata, quien cuenta actualmente con amplio apoyo en todo el territorio bonaerense.
Firmantes:
Mons. Pedro Laxague, Obispo de Zárate-Campana
Mons. Mons. Justo Rodríguez Gallego, Obispo Auxiliar de Zarate-Campana
Mons. Eduardo García, Obispo de San Justo
Mons. Jorge Vázquez, Obispo de Morón
Mons. Jorge Torres Carbonell, Obispo de Gregorio de Laferrere
Mons. Martín Fassi, Obispo de San Martín
Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense
Mons. Damián Nannini, Obispo de San Miguel
Mons. Fernando Maletti, Obispo de Merlo-Moreno
Mons. Oscar Miñarro, Obispo Auxiliar de Merlo-Moreno
Mons. Jorge Lugones, Obispo de Lomas de Zamora
Mons. Ignacio Medina, Obispo Auxiliar de Lomas de Zamora
Mons. Carlos Tissera, Obispo de Quilmes
Mons. Marcelo Magni, Obispo Auxiliar de Quilmes
Mons. Oscar Ojea, Obispo de San Isidro
Mons. Guillermo Caride, Obispo Auxiliar de San isidro
Mons. Raúl Pizarro, Obispo Auxiliar de San Isidro
Pbro. Rubén Oscar López, Administrador Diocesano de Avellaneda-Lanús
Carta original del Arzobispo de La Plata, Víctor Manuel Fernández
«Días atrás, me dirigí a la Jefatura de Gabinete de la provincia de Buenos Aires para manifestar mi perplejidad por la reducción a un máximo de 10 personas para los actos de culto al aire libre.
Le transmití que hasta ahora, siempre hemos hecho enormes esfuerzos para acatar y explicar las medidas sanitarias. Yo mismo hice una carta fundamentando las atribuciones de las autoridades aun cuando se trata de actos de culto, pero esto supone que se trate de medidas racionales. Tensar tanto la cuerda no nos ayuda. Basados en la actividad permitida 104, del decreto nacional, ya estábamos celebrando las Misas al aire libre con 20 personas, y así lo estábamos haciendo, con distancias de más de dos metros entre personas o burbujas. Para hacerlo, los sacerdotes han celebrado muchas Misas en distintos horarios de manera que pudiéramos cubrir mínimamente la demanda, al menos de las personas que más lo requieren.
Reducir ahora ese número para la fase 2 y aun para la 3, a sólo 10 personas, nos parece a todos muy abusivo y completamente desproporcionado. Y esto se plantea no desde el punto de vista de la fe, sino desde la misma evidencia racional. Nos parece extraño que se considere un culto religioso más peligroso que una actividad deportiva. No pedimos que se consideren los actos del culto desde el punto de vista de la fe. Pero con una mirada meramente humana se advierte que 20 o 30 personas a dos metros de distancia en una Misa al aire libre no tienen riesgo de contagio.
Se ignora un hecho constatable: la Misa es un acto muy estático. La gente no se mueve, no hablan entre sí, no se tocan, no hay interacción. La única interacción que existía era el saludo de la paz que se ha quitado. En un partido de fútbol, en cambio, hay contacto, cercanía interpersonal, se tocan, se gritan, se respiran encima, y los riesgos son claramente diferentes.
Aun los grupos de personas que se juntan a merendar en una plaza, tienen mucho mayor contacto que en una Misa. De hecho, en algunos de los decretos emanados hasta ahora se insinuaba una distinción, pero en estas últimas medidas ha desaparecido y no vemos que esto sea razonable.
Si se quiere obrar de manera realmente razonable y científica, entonces lo racional sería distinguir los actos de culto de otros tipos de reuniones, y habilitar un número mayor de personas que haga que la norma sea realmente practicable».


