Una nueva edición se concretará este sábado anterior al cambio de estación. Los productos de siempre, y los especiales para armar la huerta de temporada, serán el atractivo frente a la plaza Constitución. Una vez más, los compradores están invitados a acercarse con sus propias bolsas o changuitos.
La edición de julio fue un inicio de camino sin retorno: la reducción en la utilización de bolsas plásticas. La convocatoria fue “traé tu bolsa” y así lo hicieron gran parte de los concurrentes. “La gente lo tomó bien, contenta”, cuenta uno de los feriantes en el balance de la actividad. Otro dice “Una mujer que dijo, si es así, me voy a buscar una bolsa y vengo”. La propuesta incluyó un sistema de puntos para canjear bolsas cuando se llegaba a un número determinado, como alternativa para quienes no lo habían previsto.
Hoy 17 de septiembre se concretará una nueva edición y se continuará con la iniciativa, buscando que 2016 sea el último año que la feria utiliza bolsas plásticas. Se hace especial recomendación a quienes van a comprar hortalizas que tengan en cuenta este tema a la hora de acercarse a la feria y en lo posible llevar bolsas que permitan cargar toda la compra.
En esta ocasión, como los anteriores septiembres, contará con plantines de tomate, de otras hortalizas y aromáticas para que todos puedan arrancar una huerta en un pedacito de tierra o una maceta en el patio. También habrá compost, para agregar a la tierra y nutrirla sin la utilización de agroquímicos. Y luego lo de siempre: exquisitos almibarados, dulces sólidos y mermeladas de frutas (naranja, frutilla, limón, higos, entre otros), variedad de hortalizas de estación, plantines florales, cactus, rosales, jazmines, plantines de árboles. No faltará la miel, algunos productos derivados de la labor de las abejas, crema de caléndula y otras cremas con distintos fines, lanas especialmente hiladas, tejidos y productos en fieltro. Y por supuesto, los famosos quesos que todos van a buscar, así como sorpresas de esas que aparecen en cada edición.
El compromiso es hoy, de 10.00 a 18.00, en calle Hipólito Yrigoyen entre Mitre y Pellegrini, frente a la plaza Constitución.
Hacia un 2017 “cero bolsas”
La reducción en el uso de bolsas plásticas es una práctica ampliamente difundida en países preocupados desde hace tiempo en la contaminación ambiental y que en los últimos años ha sido implementada en algunas de las ciudades más grandes de Argentina. En ese sentido, “Frutos de la tierra y el río” quiere hacer su aporte, reconociendo que no están solos en la tarea. Los consumidores son un actor fundamental porque tienen que llevar sus propios recipientes para hacer las compras.
Todas las bolsas plásticas tienen un impacto negativo en el medio ambiente. Su inconmensurable uso al año (entre 500 billones y un trillón), supone el uso de millones de barriles de petróleo. Se calcula que solo un 10% de las bolsas de plástico son recicladas, mientras el resto acaban en vertederos e incineradoras, desperdiciando recursos naturales y contaminando atmósfera, suelo y agua y tardan unos 150 años en degradarse.
Otros de los impactos negativos son los problemas en la salud de los animales que las ingieren, o las toxinas que dejan en su descomposición. Las bolsas de un solo uso, que la inmensa mayoría de los comercios distribuyen gratuitamente a sus clientes, son el símbolo de la cultura de usar y tirar.
Por ello tampoco parece que el uso indiscriminado de cualquier bolsa, ni siquiera de las realizadas con materiales biodegradables, sea positiva. Por ejemplo, para producir bolsas de papel hay que talar árboles, y su proceso de fabricación contamina con emisiones de carbono.


