El Dr. Mariescurrena fue el cuarto letrado que resolvió apartarse de la causa. La familia está decidida a no callarse más y cuestionó el comportamiento de la justicia. La mujer falleció en Sadiv.
Por: San Pedro Informa
El lunes 11 de febrero se cumplieron seis años de la muerte de Patricia Sagrera, tenía 49 años, padecía síndrome de down y pasaba sus días en el hogar de día de Sadiv. La mujer falleció ahogada por el consumo de una comida indebida; mal proporcionada que los responsables del área y contrastando con lo indicado en los legajos existentes dentro de la institución.
La familia Sagrera decidió no callar más y hacerle frente a todo lo que venga. Ellos mismos sostienen que el Fiscal Marcelo Manso realizó toda la investigación como era debido, antes de excusarse, y que la había dejado lista para elevarla a juicio, pero nadie dio el paso que faltaba.
Es que tras la salida del letrado ninguno de los fiscales a los que se les asignó el caso se quiso hacer cargo argumentando distintos aspectos legales. Primero fue la Dra. Viviana Ramos, luego el fiscal Hernán Granda y por último el Dr. Martín Mariescurrena, los tres decidieron apartarse y dejar en manos de la fiscalía general la designación de un nuevo letrado que trabaje en el caso.
“Las pruebas que figuran en el expediente son claras, entonces lo que no entendemos es el porqué de las excusaciones de los fiscales”, señaló Cristina Sagrera, hermana de la víctima.
“No vamos a bajar los brazos y creemos que una causa de estas características no puede ser que se esté demorando tanto, que la causa no avance, que sigamos esperando que un fiscal decida seguir adelante”, agregó.
“Nosotros hemos tratado siempre de ser objetivos y contar los hechos, pero nos fueron inquietando algunas cosas que fueron pasando, como las excusaciones de los fiscales y la desaparición de pruebas”, dijo Jorge Sagrera.
“A nosotros estas cuestiones nos movilizan y en mi opinión, en todo esto hay una suerte de indolencia, una dejadez en no tomar las cuestiones con responsabilidad y otra parte que yo agregaría es conveniencia, no podría dilucidar en qué punto se produce pero algo de eso existe”.
“No es posible encontrar justicia en San Pedro si hay excusaciones porque alguien conoce a un imputado, siempre va haber alguien que conozca a otro en comunidades chicas y en este corredor de Baradero hasta San Nicolás ha ocurrido mucho”, aseguró.
“La justicia es muda y lenta, en estos seis años se les han tapado todos los sentidos, no ve, no escucha, no habla”.
Sobre el comportamiento de la entidad, Jorge Sagrera comentó: “La institución nos recibió y nos informó que se había servido la comida como era debido, pero luego se comprobó que no fue así, ahí fue donde decidimos recurrir a la justicia”.
“Los propios trabajadores que estaban en el momento del hecho aseguraron que Patricia comió los ravioles enteros, que nadie les había dicho como los tenía que consumir”.
“Está el legajo de Patricia donde dice claramente cómo tenía que comer”.
“Pasaron varias cosas que nos llamaron la atención, con las cuales tuvimos que acostumbrarnos a convivir”.
“Llamativamente cada vez que alguien tenía que ir a declarar, ya sean auxiliares, orientadores, nutricionistas, o enfermeras, eran acompañados por el administrador de la institución, como para decir… acá estoy yo, como certificación de cada uno tenía que decir el librito aprendido, siempre pasaron cosas llamativas”.


