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A 32 años de la pelea de Lorenzo García por el título del mundo

Deportes

¡Cuántos años! En verdad, para los que tuvimos el placer de vivirlo parece muy poco tiempo. Fue tal vez el último gran ídolo que tuvo el deporte en San Pedro, capaz de movilizar a toda una ciudad para verlo pelear. Hizo que a través de una portátil muchos permanecieran despiertos hasta cualquier hora, con tal de conocer el resultado de sus peleas. Cuántos habrán escuchado el programa de Radio Rivadavia, por la madrugada, «La Peña del Camionero». Allí un periodista (Walter Nelson en sus comienzos) nos hacía conocer los resultados de las peleas más importantes del país. Tal vez era un acontecimiento levantarse el sábado y comentarlo: era una cadena esa información por cómo pasaba de boca en boca… ¡Otros tiempos! Sin la tecnología con la que cuenta la información hoy, sin los celulares, sin Internet, con TV solo algunas horas al día, sin la posibilidad de movilidad que hoy tenemos (pero también vivíamos, y bien).
Para hacer una transmisión había que pedir línea de teléfono 10 días antes, para hacer un diario todavía algunos usaban el letra por letra. Pero el deporte vivía su momento de gloria: es que un hijo de estas tierras estaba en Norteamérica, con un récord a cuestas que le daba chapa a nivel internacional. Estaba Lorenzo Luís García, de quien no vamos a contar su historia deportiva porque en este número nos ocuparemos de hacer permanecer viva la historia del título mundial, porque aún hoy no fue superada por ningún otro boxeador de estos pagos y, mientras ello no ocurra, cada día se agigantará más. Si la pelea se realizara hoy, Lorenzo también sería campeón mundial.
A pesar de que lo tenemos fresco en nuestra memoria, buscamos en el archivo diarios amarillentos de la época y nos seguimos sorprendiendo. Lorenzo era categoría Liviano, casi de casualidad lo ponen en el camino de Ubaldo Sacco, una categoría superior, excelente boxeador con un récord excepcional y con una chance mundialista a corto plazo, con fecha ya concretada. García, por su parte, esperaba que el rey liviano del mundo le diera su chance: era «Boom Boom» Manccini, un explosivo pegador que volteaba rivales ni bien los ponían en el ring. Pero claro, nunca un boxeador adelante como el mismo Lorenzo. Todos los que caían en sus garras eran fajadores que iban al frente. El estilo del nuestro seguro lo hubiese complicado, en esa chance que no llegaba, aparece Sacco, la victoria y el empate, lo ponen en el ranking mundial bien arriba, pero en otra categoría a la de él. Reinaba Aaron Pryor (quien dejó vacante el cetro para incorporarse a la naciente FIB, Federación Internacional de Boxeo, acompañando de ese modo a Larry Holmes), pero no importaba.
Calculo que «Tito» Lecture, cuando apareció la chance, supo que tenía un diamante en sus manos y que no lo iba a hacer quedar mal. No era fácil pelear por un título ecuménico. Eran solo dos asociaciones (AMB y CMB. FIB aún no contaba con cantidad de boxeadores) y los palmares tenían que ser importantes, con 20 peleas no llegaba nadie, salvo un superdotado, que de vez en cuando aparecen.
Llegó la preparación un mes antes. «Nunca estuve tan bien preparado como en esa pelea», nos confió cierta vez el propio García. Primero en Argentina, luego en Panamá y finalmente en Estados Unidos, donde hacía un frío bárbaro. Delegación numerosa lo acompaño al nuestro: el Dr. Paladino, un prestigioso profesional que siempre estuvo en el deporte, el profesor Roberto Carminatti, un preparador físico de lujo, La Cruz, Cuello, Castillo y Lecture. Además, para hacer guantes viajó Ramón Gaspar Abeldaño, un boxeador que allí combatía en la de semifondo.
La pelea, realizada en el Sands Hotel de Atlantic City, fue pareja. Una ilusión muy grande fue cuando Lorenzo lo tira al “morocho”, una contra lo dejo en la lona. Pero Lorenzo no era un peleador, era un tiempista. Y allí pensó que si Bumphus no estaba sentido, no podía salir a buscarlo a lo loco, la contra la podía recibir él. El local por ser local contó con la ayuda del arbitro, varias infracciones hicieron que Lorenzo terminara con un chichón en su cabeza por los codazos, pero no hubo siquiera apercibimiento. Si la pelea terminaba, como hoy, a los 12 rounds, el sampedrino se traía el título. Pero fue a 15 y, sobre el final, Bumphus dejó una imagen diferente para los jurados. Por eso el título no vino a la Argentina.

Los diarios titularon en aquel momento lo siguiente:
(La Nación) «Un aceptable desempeño». Este diario le dio dos hojas sábana con la pelea round por round y un extenso comentario.
(Popular) «García estuvo cerca pero no alcanzó».
(El Gráfico) «García hizo todo lo que pudo».
(Tiempo Argentino) «Bumphus juega con la corona de Pryor».
(The Ring, revista internacional de boxeo, mexicana) «¿Bumphus ganó la corona?». Para agregar en el titular: García ganó, pero el título se lo dieron a otro.
(Crónica) «García tuvo el mundo al alcance de sus manos, no se le dio». Este diario tuvo un enviado a San Pedro, quien vio la pelea con sus familiares. Le dedicaron las dos páginas centrales del diario.
(La Razón) «García no había perdido».
(The New York Times) «Bumphus campeón, logró capturar el título». Este diario norteamericano expresa que el argentino solo necesitaba un golpe para ganar la pelea, pero que le faltó decisión.

Las tarjetas

Los jurados dieron el siguiente fallo: Berrocal de Panamá 146-143; Ramos de Puerto Rico y Kaserowaqui de Japón coincidieron en dar un 144-142, conociéndose luego que hasta el round 12 Lorenzo fue arriba por un punto. Por eso, si la pelea hubiera sido hoy, Lorenzo sería campeón mundial.
32 años ya pasaron, para muchos tal vez pasa desapercibido, pero para otros no. No para quienes comenzaron a buscar en los viejos papeles algo de información para recordarla. Nosotros, a pesar de los años, seguimos respetando a los deportistas que hicieron historia, y es bueno que la juventud de hoy los conozca. El futuro también se hace de historia. Un largo “Looooreeeeennnzo” parece aún hoy recibir nuestros oídos, el clásico grito para la gente de San Pedro.

Cómo se vivió

En pocas palabras, se paralizó la ciudad. Era domingo por la tarde, la televisión llegaba por aire. Solo unos pocos, en la zona céntrica, conocían el cable a través de telesistema (una empresa de canal 13, que eran unos adelantados para emitir la señal por cable). Era por ello que se buscó ir a los bares del centro para poder verla sin sobresaltos, y sin ninguna de las interferencia que los vehículos gasoleros provocaban sobre las antenas (ni hablar cuando lo aceleraban).
Otro lugar elegido fue la Liga Deportiva Sampedrina, cuyas puertas fueron abiertas para que muchos reventaran el sitio con su presencia, gracias a la gentileza de la gente de la Liga. En las playas, desde La Rueda hasta el Balneario, la radio era un parlante. No había un alma que no estuviera pendiente de la misma,
35º grados la temperatura. Todos estallamos en un grito cuando García tiró a Bumphus. Todos nos fundimos en un largo abrazo al terminar el round, pero en el final a más de uno se nos escapó una lágrima, y en una decisión unánime, lo despedimos a la distancia con el clásico grito y un fuerte aplauso. Había perdido, pero había cumplido. El honor estaba a salvo. La ciudad, que estaba con sus calles vacías, de golpe se encontró con miles de personas que la transitaban con la radio pegada a la oreja tratando de escuchar algún comentario final; y en los rostros, un dejo de tristeza.
Lorenzo fue un verdadero grande, tan grande que, cuando llegó a nuestra ciudad, esta lo recibió con todos los honores. Miles de personas en una caravana de 35 cuadras y con todo el mundo en las veredas saludando el paso de la auto-bomba que lo trasladó por toda la ciudad.
Los ídolos no se hacen, nacen. Y Lorenzo fue el gran ídolo de dos décadas, tanto que hoy todavía hablamos de él.

La pelea en la web

La posibilidad que nos ofrece Internet es inimaginable: desde encontrar a alguien que hace años no vemos, hasta poder encontrar videos de 32 años atrás que dábamos por perdidos, o hallar casi de casualidad algo que nos interesa.
A quienes estamos varias horas al día en la compu, no nos da el tiempo para navegar y descubrir qué más podemos ver. Pero cuando nos hacemos un rato y descubrimos esto, nos emociona y nos lleva a 32 años atrás, cuando en la calurosa tarde de enero estábamos prendidos delante la TV para conocer la suerte de nuestro campeón, en una época cargada de deportistas exitosos de élite.
Lorenzo García llega a pelear por el título de medio mediano liviano con J. Bumphus porque le gana a Uby Sacco, pero la categoría natural de él era liviano, donde reinaba «Boom Boom» Mancini (quien no quiso nunca combatir con el sampedrino). En el cuarto round lo tuvo en la lona al moreno, que luego resignó su corona ante Gene Hatcher, también norteamericano y ex rival del sampedrino Sergio Gauna como amateur en Estados Unidos, y este termina perdiendo ante Uby Sacco, para luego recuperarlo.

Texto, foto, datos y estadísticas: Héctor Albano